New York, 24 de febrero 1887

New York, 24 de febrero 1887

Sr. Nicolás Domínguez Cowan

México

Mi muy querido Nicolás:

¿Conque no han llegado a manos de V. dos números de El Economista Americano que puse yo mismo, en diciembre, en el correo, y le hubieran dicho que sí recibí las Pifias,1 y me parecieron todo o que allí digo? Podré, cariñoso amigo mío, de puro avergonzarme de esta pluma, hembra, dejar de escribir una carta a otra, bien porque me coma el afán de hacer, en vez del mero hablar, bien porque me dejen postrado al fin del día trabajos tan grandes en número como incompletos y estériles. Pero ¡dejar de escribir lo justo de la obra de mi amigo! Y de intento lo puse en un número que había de ser leído. Tomé ocasión de las Pifias para pagar mí deuda a Andrés Clemente Vázquez. Aquí incluyo un recorte, y por este mismo correo le mando un número del periódico. ¿Cómo no llegaron a sus manos los dos primeros? A México fueron, porque la prensa acusó recibo de ese número. De ese Economista al que no puedo poner mucho asunto porque no me da espacio, para nada le enviaré los números, conforme vayan saliendo. Bien, hace, Nicolás en no enojarse conmigo. Este que calla le tiene muy presente, y le estima en cuanto vale que sabe que es mucho. Mándeme más. de su sabroso y fiero castellano. A V. ahí le sobrarán ahora ocasiones de leer el duro y triste mío. No me habla de Papasito, que de seguro es un caballero ejemplar; ni de Mariana, a cuyos pies quedo, y a quien recuerdo siempre con agradecido cariño. ¡Ya no vive aquel anciano de la barba blanca, con cuyas hijas era ella tan buena! Sólo este dolor, Nicolás, faltaba a los muchos de su sincero amigo

José Martí

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