Lluvia de junio

Como al frescor de un baño
Mis miembros resucitan. De mis ojos
Como manto imperial caen las miradas.
Sacúdense las ramas, como potros
Al sentir el jinete: otras, negruzcas,
Tienden, cual brazos míseros, las púas
Colgadas de hipomeas.
Sobre el parral, acorralado, el tierno
Follaje vuelve el dorso,
Como tropel de mariposas blancas
Que del viento y la lluvia se refugia.

El heno, entre los claros
Del verde fresco parece oro.–
Como penacho solitario ondea
Un gajo erguido: cual guerreros
Que al volar a la lid
El mejor modo de morir consultan
Muévense aquellas ramas: cual vecinas
Locas, bajo los árboles, sacuden
Las yerbas sus espigas. Por sus cantos
Se sabe de los pájaros, ocultos
Donde se ama sin luz.

Las nubes majestuosas
Cruzan, a paso lento, el cielo vago.

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