Juan Gualberto Gómez
EN LA SOCIEDAD DE AMIGOS DEL PAÍS

Suele la imprevisión humana tener a mal que el hombre bueno propague la justicia, y salude el talento y la virtud, sin subir o bajar más el sombrero porque el padre del hombre virtuoso haya nacido en África o en Europa: ¡pues si nació en África esclavo, y de su esclavitud sacó al hijo que se hombrea con el hijo de los libres, mayor es la dificultad vencida, y más bajo debe ir el sombrero!

Por eso ha sido grande nuestro júbilo al leer que dos cubanos da padre europeo han llevado de la mano un cubano de padre negro a la más alta y meritoria de las sociedades de Cuba. a la Sociedad Económica de Amigos del País, cuyo hijo más ilustre, a no haber tenido en su seno al inefable José de la Luz, al padre amoroso del alma cubana, habría sido un hijo de los campos, un titulado de la naturaleza, Tranquilino Sandalio de Noda. Grande ha sido nuestro júbilo al saber que un cubano de antigua casa, el meritorio Gabriel Millet, y Raimundo Cabrera, puesto en alto por la fuerza de sus obras, acaban de llevar al hermano mulato, al noble Juan Gualberto Gómez, a la casa ilustre donde han tenido asiento los hijos más sagaces y útiles de Cuba.

Singular es el valer del nuevo socio de la Económica. El sabe amar y perdonar, en una sociedad donde es muy necesario el perdón. El quiere a Cuba con aquel amor de vida y muerte, y aquella chispa heroica, con que la ha de amar en estos días de prueba quien la ame de veras. El tiene el tesón del periodista, la energía del organizador, y la visión constante del hombre de Estado. Pero nuestro júbilo no es tanto por la justicia que se tributa a un cubano distinguido, como por la preocupación que se derriba con motivo de su noble persona por el acomodo de las relaciones sociales de las razas de Cuba a la justicia natural, que estallaría si no se le abriese campo oportuno; y porque este reconocimiento cordial del mérito del cubano negro, es anuncio feliz de que los hombres equivocados de Cuba, al sentir muy pesada ya la opresión sobre sus cabezas, entienden y aman mejor a los cubanos más oprimidos, y con cuya ayuda han de levantar la patria.

Patria, 11 de junio de 1892.

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