José Martí trabajaba por una Latinoamérica unida

Así lo planteó Cecilia D´Angelo, profesora de Lengua y Literatura, además es especialista de Estudios Culturales de la Universidad Nacional de Mar del Plata, en Argentina, quien participa de las jornadas de reflexión del pensamiento Martiniano que está llevando adelante el CPE y la UTN.
D´Angelo pertenece a los docentes de las Universidades Nacionales integrantes de la Red de Cátedras Libres “José Martí” y junto a otros docentes iniciaron los talleres en el segundo día del cronograma. En esta oportunidad se inició en la EPP Nº 1, talleres sobre “Experiencia didáctica para accionar y conocer, entre la palabra y la imagen”. Allí asistieron alumnos de quinto año de nivel secundario, profesores y estudiantes de disciplinas artísticas.
“Este trabajo lo venimos haciendo en la Universidad desde hace cuatro años, la idea es conectar a José Martí no solamente como poeta sino como ideólogo, pensador y revolucionario y conectarlo con la filosofía y las artes plásticas”, relató Cecilia D´Angelo quien además precisó que “se trabajó con medios audiovisuales en base a fragmentos de la película El Ojo del Canario, que es un film sobre la vida de Martí, una co-producción española -cubana.
“Básicamente la idea es mostrar la interacción entre las artes plásticas, escritura con dibujo; luego reflexionamos con respecto a sus ideas, su poesía, sus aforismos, su pensamiento, nos van llevando a repensar el mundo de hoy, plantearnos que es lo que Martí nos viene a decir justamente a esta Latinoamérica que debe estar unida”.
También Eduardo Fernández Villar, licenciado en Filosofía y máster en Lenguaje y Medios, explicó que a “Martí se lo puede trabajar desde su pensamiento pedagógico, político y filosófico, tiene toda una concepción del universo, todo esto sumado a su poesía que fue también conocida a través de la música”.

Posted in Sin categoría | Leave a comment

Martí, Mendive y los nuevos niños en la casa de Prado

Hoy abren las puertas del colegio que hace más de un siglo y medio recibió a Martí. Otros niños, como él en ese entonces, estudiarán y caminarán por los salones que vieron crecer al Apóstol.
La casa colonial de dos pisos y balcones, número 88 de la calle Prado, es hoy la más alegre de La Habana Vieja. Allí aprendió Martí «todo lo bueno y lo bello» de este mundo y en ese lugar, después de casi tres años de un proceso de restauración, el antiguo colegio San Pablo abre sus puertas a cientos de niños de uniforme blanco y rojo, que estudiarán en los salones que vieron crecer al Apóstol.
Conserva de 1865, el año en que el niño Martí recibía de Rafael María de Mendive clases de historia y poesía, y «sin saber de ciencias mucho, se sentaba a hablarnos de fuerzas en la clase de física», dos columnas de ladrillos muy rojos, una escalera de hierro en forma de caracol con arabescos en cada tramo, un mural, un salón de losas geométricas en el último piso, adornado por algunos de los muebles del siglo Diecinueve, que usó Mendive.
En el entonces Colegio de San Pablo, el maestro de Martí «empleó su riqueza, más de una vez, en hermosear a su alrededor la vida».
Con estos recuerdos abre sus puertas la casa «que era toda de ángeles». Hoy, con el nombre de Rafael María de Mendive, la escuela recupera el color blanco de las paredes y persianas, y compartirá su historia con 450 niños de prescolar al sexto grados, de los millones de todas las enseñanzas que comienzan este lunes el curso escolar a lo largo y ancho de la Isla.
MÁS CERCA DE MARTÍ
Al traspasar el umbral de la entrada, una escultura a tamaño real de Martí y su Maestro recibe a los pioneros. La obra, del escultor José Villa Soberón, muestra a Mendive de barba y traje, como recordara Martí al que iba «siempre vestido de dril blanco».
A su lado, el discípulo adolescente va vestido con un saco y una medallita prendida al pecho. Mira con atención un libro que le muestra Mendive.
Así imaginó el artista la relación de Martí con su maestro, quien descubrió y ayudó a pulir el gran talento del joven, que escribió en su colegio la obra de teatro Abdala, ha contado Villa.

El Maestro y su discípulo, título de la obra de José Villa, están ubicados en el patio interior de la escuela, que tiene a cada lateral una frase del Apóstol. La luz traspasa cuatro vitrales y llega en colores azules, rojos, naranja, un regalo del artista Ernesto Rancaño que muestra a Martí, la bandera cubana, el sol…
Las 19 aulas de la escuela tienen mesas y sillas de madera, de varios tamaños, según el grado; pizarra, televisor, ventilador, balconcito a la calle Prado o laterales. Adornan las paredes de cada una fragmentos de poemas del libro escrito por Martí para las niñas y los niños La Edad de Oro, en láminas a colores, y el aula recibe el nombre del poema al que le correspondan los versos. Dos milagros es, por ejemplo, una de las salas de primer grado.
La Biblioteca es otra de las áreas que los niños nuevos podrán disfrutar. Conserva la forma original, toda en madera, y los libros se alzan a más de cinco metros del suelo. Para alcanzarlos, tendrán que subir por escaleritas también de madera. En el suelo solo quedarán las mesas para el estudio y la lectura.
El área de recreo, en el último piso, está cubierta por mallas y cercas. Hasta allí llega el olor a mar y se ve la cima de las casas que forman esa otra mitad de La Habana Vieja, extendida hasta la Bahía de La Habana, frente al Morro-Cabaña, vista que era cotidiana para Martí en sus años junto a Mendive.
RESTAURAR SIN CAMBIAR LAS ESENCIAS
La restauración de una de las más hermosas casas del Prado habanero, «se inserta en las grandes obras que se están realizando allí y que tienen un gran significado para uno de los lugares más emblemáticos de La Habana, el cual tiene que ser sistemáticamente recuperado en su dignidad y belleza. Es el Prado de Mendive… es el Prado de José Martí», explicó el Historiador de la Ciudad, doctor Eusebio Leal Spengler, a Habana Radio.
El tiempo deterioró considerablemente el antiguo Colegio San Pablo, por eso restaurarlo, hacerlo habitable y seguro para los niños no ha sido una labor sencilla, explicó a Granma Mariluz Valdivieso Bermúdez, directora del centro.
«Nos enfrentamos a un interior totalmente modificado. Hubo que hacer prácticamente una prospección de arqueología de muros y, para sorpresa nuestra, aparecieron arcos en planta baja y en planta alta, y en lo que era la residencia de Mendive, pinturas murales. Esto era importantísimo ya que podíamos conciliar una cosa con la otra. Un discurso en el cual lo antiguo y lo inmaterial, que era el espíritu de la escuela, su enorme valor político, moral, cultural, pedagógico para Cuba podía unirse al rescate monumental de la casa de Prado 88», expresó Leal.
En un recorrido por la escuela, Valdivieso contó emocionada que «todo se lo debemos a os más de 400 trabajadores de las empresas de la Oficina del Historiador de la Ciudad, que han intervenido en el proceso reconstructivo de la casa».
Entre ellas están la empresa constructora Puerto Carena; la industrial, Cabildo; y la de proyecto, Restaura, señaló Perla Rosales Aguirreurreta, directora adjunta de la Oficina del Historiador.
No podría dejar de mencionarse el apoyo de otras empresas, pertenecientes a los Ministerios de Cultura e Industrias, como son Caguayo y Atrio, de diseño y decoración, y la Empresa Estil, recalcó.
En esta labor, también ha sido imprescindible la cooperación internacional del Ayuntamiento de Barcelona, la Fundación Pandora, de Japón, y la Corporación Tecnalia, del gobierno Vasco, añadió.
Casi tres años tardó rescatar las esencias de este lugar histórico, y toda la labor de remozamiento de una de las primeras escuelas de Martí. «Nos propusimos ser justos con la antigua belleza de este sitio. Aunque el factor económico fue un problema, se pudo llevar adelante este ambicioso y necesario proyecto, que tuvo un costo de 9,3 millones en moneda total, de ellos 1,5 millones en pesos convertibles (CUC)», dijo.
Todo el esfuerzo, reconoció Idaymis Rodríguez Felipe, subdirectora provincial de Educación de la Primera Infancia, está dedicado no solo a la preservación de la memoria, también al aniversario 500 de La Habana, que cumplirá próximamente, y el 150 del primer número de La Edad de Oro.
A APRENDER
Abre la puerta de madera, inmensa, y llegan niños de la mano de sus padres. Algunos sin pañoleta –los más pequeños–, mientras otros las ostentan azules o rojas. Cámaras y flashes, abrazos. Se llenó de vida y ángeles, otra vez, el antiguo Colegio San Pablo, de paredes y persianas blancas. Que comiencen las clases.
* La autora hace referencia en el texto al artículo de José Martí sobre Rafael María de Mendive, publicado en el periódico El Porvenir, de Nueva York, el 1ro. de julio de 1891.

 

 

Posted in Sin categoría | Leave a comment

Martí por Guantánamo

Las Asociación Hermanos Saíz en la provincia de Guantánamo dedicó a José Martí, varios días de festejos del primero al 4 de agosto, ocasión en la que celebró la Jornada 42 de la Canción Política, con diferentes actividades políticas y culturales.
A propósito de la fecha, asistió como invitado el doctor Pedro Pablo Rodríguez, investigador del Centro de Estudios Martianos, quien sostuvo un encuentro con los combatientes de la Brigada de la Frontera, donde dialogó acerca de la actualidad cubana y universal del ideario martiano, y además dictó la conferencia “Universalidadd de José Martí” en la sede de la Unión de Escritores y Artistas, en la ciudad de Guantánamo.

Posted in Sin categoría | Leave a comment

Dedican Jornada de la Canción Política a José Martí

Del primero al cuatro de agosto, la Asociación Hermanos Saíz efectuó en la provincia de Guantánamo, la 42º Jornada de la Canción Política, que en esta ocasión estuvo dedicada a José Martí, además de efectuarse un encuentro con miembros de la Brigada de la Frontera, al que fue invitado el doctor Pedro Pablo Rodríguez, director de la Edición Crítica de las Obras Completas de José Martí.
En esta ocasión, el investigador dialogó acerca de la actualidad cubana y universal del ideario martiano y ofreció la conferencia titulada: “Universalidad de José Martí”, en la sede de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, UNEAC, en el territorio más oriental del país.

Posted in Sin categoría | Leave a comment

Protegen Piezas de Valor de José Martí, en la ciudad de Cárdenas

El Museo Oscar María de Rojas, del municipio matancero de Cárdenas, conserva objetos y piezas de valor patrimonial y hondo sentido patriótico del Héroe Nacional José Martí Pérez, en la sala dedicada al Apóstol durante su labor preparatoria de la guerra de 1995.
Ahí se guarda con celo el escritorio, donde el Héroe Nacional cubano redactaba el periódico Patria y la identificación de la oficina, que fue sede de ese órgano, durante su permanencia en el exilio.
En el museo de Cárdenas, la llamada Ciudad Bandera, se preserva con celo la mesa en la que Martí elaboró las Bases del Partido Revolucionario Cubano, el reloj de pared, que estuvo situado en la oficina de Nueva York y la tribuna donde habló a los cubanos en el Club San Carlos, de Cayo Hueso.
Durante el verano actual, ha crecido la cantidad de visitantes a esa institución cultural cardenense, que entre su patrimonio atesora objetos de nuestro Héroe Nacional, cuyo legado permanece vigente a pesar de haber pasado más de un siglo en el tiempo.

Posted in Sin categoría | Leave a comment

Cuando los hombres firmaban las redondillas con sangre

Vísperas de la Guerra Necesaria, José Martí confió un importante proyecto literario al General espirituano Serafín Sánchez, el hombre que unas veces narraba con angustia y otras «como si ya estuviera a caballo»

Cuando trabajaba de manera febril en los preparativos de la que sería su tercera guerra, presumiblemente en agosto de 1893, el General espirituano Serafín Sánchez recibió un inesperado encargo de José Martí: compilar en un libro la poesía que se recitaba en los campos de batalla y escribir la biografía de varios de sus compañeros caídos en la contienda del 68.
A pesar de su innegable sensibilidad, Serafín no sobresalía por sus dotes literarias; sin embargo, tenía lo que le faltaba a otros escritores de puntería: había guerreado y compartido los rigores de la campaña durante una década,
condición que le allanaba el camino para armar una propuesta creíble y cautivadora, algo que a todas luces adivinó su jefe y amigo José Martí. Él, que había escuchado al Paladín espirituano contar muchas de aquellas historias, incluso en medio del ajetreo político que vivía en Estados Unidos, no vaciló en encargarle el proyecto, seguir el proceso de edición y hasta opinar sobre las biografías que paulatinamente el autor le hacía llegar.
«El robusto recitador, sentado como estaba, decía como de lejos, o como de arriba, o como si estuviese en pie. Las mujeres, calladas de pronto, acercaron sus sillas, y oían fluir los versos. El respeto llenaba aquella sombra. “¿Por qué, dijo uno, no publicaremos todo eso, antes de que se pierda; antes de que caigan tal vez los hombres que lo recuerdan todavía?”», escribiría Martí en el prólogo de Los poetas de la guerra, la colección imprescindible que él solicitara al espirituano, cuando ya los dos andaban con el pie en el estribo pensando más en la campaña del 95 que en los tiempos pasados.
Aquel «robusto recitador», combatiente del 68 en Las Villas y el Camagüey, había aprendido de memoria los versos declamados por los propios poetas «en los días en que los hombres firmaban las redondillas con su sangre». «Allí están nuestros gemidos, y nuestra altivez, y nuestros albores –escribió Martí–: allí Miguel Gerónimo Gutiérrez y José Joaquín Palma, y “El Hijo del Damují” y Luis Victoriano Betancourt, y Ramón Roa y Francisco La Rúa: allí lo
más popular y sentido de la poesía escrita de nuestros diez años. Cada poesía lleva su historia. De aquellos tiempos, nada se ha de perder. Este es libro del corazón, que va a ser muy amado».

Héroes humildes (1894) es la historia de seis combatientes contada por el propio Serafín y una biografía suya escrita por Gonzalo de Quesada al parecer por indicaciones de Martí, una obra raramente conservada en alguna que otra
biblioteca que cualquiera de nuestras editoriales debiera reeditar y poner al alcance de los cubanos de hoy.
Contraria a otras de aquella etapa, esta no es la visión pesimista o apocalíptica de la Guerra Grande, sino la mirada enaltecedora del espíritu patriótico de quienes se estaban preparando para ingresar al campo de batalla, al decir del
historiador Luis del Moral «la crónica más bella de la década sangrienta».
De no haberse publicado en 1894, muy poco o nada se sabría a estas alturas sobre Ramón Huerta, el aragonés que no vaciló en pasarse a las filas mambisas; ni de Manuel Rodríguez, La Brujita, el sastre bravo, camagüeyano de origen y espirituano por adopción, que no titubeó cuando el cólera diezmó en cuestión de horas a las tropas mambisas en Los Guanales y su jefe pidió voluntarios para atender a los enfermos; o de José Antonio Legón, el negro fiel que cayó vísperas del Zanjón. Allí se revelan también las vidas sin reposo de Jesús Crespo, comandante a los 28 años; Francisco Lufriu y Arregui y el milagro de sobrevivir solo y herido en la manigua; y Rafael Río-Entero, amigo y compañero fiel, quien según Serafín Sánchez, lo mismo en la Revolución que después de ella fue el hombre «que
mejor supo sentir en su corazón el afecto del mío».
En ocasión del aniversario 150 del inicio de nuestras guerras por la independencia, no está demás releer estas páginas humildísimas que hoy conmueven no solo por la grandeza de sus protagonistas, sino también por la dedicación, la generosidad y la calidad humana de su autor, escolta de Ignacio gramonte, compañero de armas de Máximo Gómez y amigo personal de José Martí, quien lo admiró como guerrero, patriota y hombre cabal y lo convirtió en
escritor por encargo.
Como si quisiera agradecer por adelantado los servicios del espirituano, el 19 de agosto de 1893 José Martí dejaría constancia en Patria del paso de Serafín Sánchez por Nueva York, en una semblanza muy breve, pero reveladora de la
amistad que habían fraguado ambos luchadores: «Rodeado de cariños y atenciones ha pasado algunos días en Nueva York uno de los hombres extraordinarios que en la guerra supieron resplandecer como héroes, y en la tregua estudian y practican la libertad, doblados sobre la mesa dura del trabajo –escribió Martí–. El General Serafín Sánchez vino a lo que tenía que hacer, y ha vuelto al Cayo. La noche antes de su partida, sentado junto a la mar bajo estos árboles prestados del destierro, narraba, con angustia unas veces, y otras como si ya estuviera otra vez a caballo, los sucesos de la guerra: ya pintaba un combate, ya recordaba una heroicidad, ya decía los versos de Palma y de Jerónimo Gutiérrez. Las mujeres lo oían sin llorar, como envidiosas. Los hombres, canosos o jóvenes, callaban, como prometiendo. El General Serafín Sánchez es digno del amor de los cubanos por el valor que ha empleado en su servicio, por la dignidad con que vive en el destierro del trabajo de sus manos, y por la pasión republicana que le dirige el brazo heroico. He ahí a un buen ciudadano».

Tomdao de: http://www.escambray.cu

Posted in Sin categoría | Leave a comment

Protegen Piezas de Valor de José Martí, en la ciudad de Cárdenas

El Museo Oscar María de Rojas, del municipio matancero de Cárdenas, conserva objetos y piezas de valor patrimonial y hondo sentido patriótico del Héroe Nacional José Martí Pérez, en la sala dedicada al Apóstol durante su labor preparatoria de la guerra de 1995.
Ahí se guarda con celo el escritorio, donde el Héroe Nacional cubano redactaba el periódico Patria y la identificación de la oficina, que fue sede de ese órgano, durante su permanencia en el exilio.
En el museo de Cárdenas, la llamada Ciudad Bandera, se preserva con celo la mesa en la que Martí elaboró las Bases del Partido Revolucionario Cubano, el reloj de pared, que estuvo situado en la oficina de Nueva York y la tribuna
donde habló a los cubanos en el Club San Carlos, de Cayo Hueso.
Durante el verano actual, ha crecido la cantidad de visitantes a esa institución cultural cardenense, que entre su patrimonio atesora objetos de nuestro Héroe Nacional, cuyo legado permanece vigente a pesar de haber pasado más de un
siglo en el tiempo.

Tomado de: http://www.radioreloj.cu

Posted in Sin categoría | Leave a comment

Miércoles del 150 en Mayabeque

El investigador del Centro de Estudios Martianos, (CEM), Pedro Pablo Rodríguez, fue el invitado, el 15 de agosto, a la sesión que organiza la Sociedad Cultural José Martí y la Dirección de Cultura en la provincia de Mayabeque, la que se titula: “Miércoles de 150 en Mayabeque”, que se ofrece durante los meses de verano en este territorio, para conmemorar el inicio de las guerras por la independencia”.
Entrevistado por la historiadora María de los Ángeles Meriño en la sede de la Sociedad Cultural, en el municipio de San José de las Lajas, el investigador se refirió a sus primeros acercamientos a la personalidad y obra de Martí y a las luchas cubanas por la independencia desde sus años escolares, explicó además el avance universal en el interés y conocimiento del ideario del Maestro y trató además sobre la permanencia de su sentido ético.
El doctor Rodríguez López también respondió a las preguntas del numeroso público y entregó a la Sociedad Cultural en Mayabeque una copia digital de los primeros 27 tomos de la edición crítica de las Obras completas de Martí, tarea bajo su dirección en el CEM.

Posted in Sin categoría | Leave a comment

Visitan el Centro de Estudios Martianos estudiantes de la Universidad José Martí de Latinoamérica.

Mensaje de la Universidad José Martí de Latinoamérica al Centro de Estudios Martianos.

La Universidad José Martí de Latinoamérica es una institución establecida hace más de una década en Monterrey, a partir de la iniciativa de académicos mexicanos, cubanos y de otras nacionalidades interesados en abrir espacios donde el posgrado, el humanismo y la investigación tuvieran como fuente de referencia el pensamiento del Apóstol Cubano, que pugnando por la fundación de universidades creativas e innovadoras escribió: “Como quien se quita un manto y se pone otro es necesario poner de lado la Universidad antigua y alzar una nueva”. Y con esa guía se han formado varias generaciones de doctores y maestros cuyo perfil les permite entrar al ámbito profesional dotados de sólidos valores científicos, éticos y estéticos.

​Varios directivos y académicos de esta Universidad son integrantes del Consejo Mundial del Proyecto José Martí de la UNESCO, que anualmente sesiona con una agenda abierta a temas relacionados con la educación, la cultura y  la política, bajo la luz del ideario Martiano,  y precisamente quien organizó y presidió este organismo,hasta el día de su sentido fallecimiento, en noviembre de 2017, fue el Dr. Armando Hart Dávalos que recibió del Doctorado Honoris Causa de esta Universidad en 2013. Un aula de nuestra Casa de Estudios en Mérida lleva su nombre y su compañera de siempre la Dra. Eloísa Carrera Varona, nos obsequió hermosos retratos del Dr. Hart que engalanan sus paredes.

Muchos de nuestros cursos y diplomados concluyen con una visita a La Habana para motivar a nuestros estudiantes a continuar con sus estudios de posgrado en Cuba. Y cada vez que hacemos estas vistas, como lo hacen esta vez nuestros estudiantes de Violencia de Género y Tanatología, acudimos en primer lugar a la casa donde se aloja el Centro de Estudios Martianos, porque es como un inicio del recorrido cultural, tomando bocanadas de aire de personas tan generosas como ustedes, especialmente de la Dra. Ana Sánchez Directora de este centro.

Posted in Sin categoría | Leave a comment

Sustrato ético de Martí y Mendieta

Es posible relacionar a José Martí (1853-1895) y a Salvador Mendieta (1879-1958), héroe de la libertad de Cuba el primero y adalid del ideal centroamericanista el segundo, quien declaró que moría en “la más cerrada y hostil incomprensión”.
Es claro que fueron muy diferentes los ámbitos en que actuaron estas dos figuras históricas, por lo demás demasiado desiguales, ya que la magnitud continental de la primera no puede compararse a la ístmica pequeñez de la segunda. Si Martí centró su objetivo en una de las últimas colonias o posesiones de la decadente y deteriorada España a lo largo del siglo Diecinueve, Mendieta lo concretó en la Centroamérica dictatorial de la primera mitad del Veinte.
Sin embargo, sus dimensiones tuvieron un común denominador: el apostolado político. Cada uno fue, representando intensamente ese papel, apóstol de su causa.
Martí trasladó al plano de la concepción social su pensar religioso, como lo expresa en una de sus máximas claves: En la cruz murió un hombre un día; en la cruz ha de aprenderse a morir todos los días. Y Mendieta asumió como razón vital el unionismo centroamericano, aunque recurriendo a una rimbombante propaganda, una vez formado en Guatemala donde la juventud, a partir de 1871 —año del inicio de la reforma liberal de Justo Rufino Barrios— respiraba el aire de la unión.
Más aún: liberales románticos y republicanos convencidos, partían de una estructura ética e ideológicamente ecléctica, propugnando una mejor distribución de la riqueza y la autoconvicción que identifica a los elegidos.
Desde el principio de sus vidas, ambos proyectaron la imagen de redentores de sus pueblos. En el caso de Martí no hubo traición a esa imagen que respondía a su propia realidad; en cambio, la práctica política de Mendieta —de acuerdo con la diatriba de su biógrafo Juan M. Mendoza, coetáneo y coterráneo— era falsa.
El mismo Mendoza, que lo conoció en la intimidad, consideraba que su impulsiva furia montalvina solo servía para fustigar al pueblo centroamericano; de ahí que definiera su personalidad con estos adjetivos: colérico, ególatra, jactancioso, pérfido y rencoroso.
Pero Mendoza no podía negar la formación de Mendieta, guiada por los ensayos El criterio de Jaime Balmes (1810-1848), El carácter de Samuel Smiles (1812-1904), Ella de Henry Rider Haggard (1856-1925); y sus planteamientos básicos: la percepción moral —a través de la educación popular, la eliminación de la pasión religiosa heredera de la época colonial y los históricos vicios sociales: caciquismo, favoritismo y “la abulia colectiva, profunda y crónica.”
Sin duda, las ideas de Martí continúan siendo trascendentales. Aunque creyente en un orden universal subordinado a Dios y de raíces cristianas, su weltanschauung —antropocéntrica y laica— la canalizó en una “religión”: el patriotismo.
Sus propias palabras lo revelan: La patria es agonía y deber. Ahora bien, este patriotismo no se explicaba sin la causa de la independencia de Cuba: patria que era el altar donde el hombre debía ofrecerse en sacrificio. Y así lo hizo a los 42 años.
Por el contrario, Mendieta tatarateó demasiadas “palabras huecas que hablaban de una aparatosa fraternidad” con el fin de llevar a cabo su fantasía de ser “Presidente de Centroamérica”, más coincidiendo con Martí en el sustrato ético. Por algo otro libro de cabecera del nicaragüense era El hombre de bien, de Benjamín Franklin (1706-1790), que ejerció una poderosa influencia definitiva en su pensamiento.
Otra fuente que tuvieron en común, citada en sus páginas autobiográficas por Mendieta, fue el “genio filosófico” de José de la Luz y Caballero (1800-1862). Este fue un formador de hombres de quien Martí absorbió su prédica axiológica —la defensa del decoro, la honradez, la inteligencia insobornable y la justicia— a través de su maestro Rafael María Mendive (1821-1886), discípulo de aquel y cuyo ejemplo se remontaba al de otros exégetas de la patria y la rectitud, la decencia y la hombría de bien. O sea: a toda una tradición de magisterio moral.
He aquí el sustrato ético de la estructura mental tanto de Martí como de Mendieta: del gestor cohesivo de la cubanidad y del iluso unionista de nuestro tiempo. Uno todavía es actual: late en el corazón de todo cubano, independientemente de su filiación “tiria” o “troyana”; el otro yace en el olvido más rotundo y redondo. Apenas en 1964 fue colocado un medallón en la entrada principal de la Colonia Centroamérica, aquí en Managua, construida precisamente en su memoria.

Posted in Sin categoría | Leave a comment