Ocho décadas de sabiduría
Por: Matilde Salas Servando Foto: Ariel Armas

El colectivo del Centro de Estudios Martianos se reunió este décimo-noveno día de marzo para una celebración singular…

Mientras disfrutaba de ese encuentro, me di cuenta de que verdaderamente no brindaba mucha información y entonces consideré la obligatoriedad de dar más detalles ir al directo y decir que estábamos allí para celebrar los primeros ochenta años de vida de alguien muy estimado, con disímiles experiencias y conocimientos: el doctor Salvador Arias García, investigador del Centro de Estudios Martianos.

Estábamos ante una persona que es ejemplo dentro de ese colectivo, o quizás debemos añadir de él otras cualidades, como por ejemplo, que siempre tiene la mano presta para darnos el dato oportuno o brindar la sugerencia adecuada, de modo que nuestro trabajo salga del mejor modo posible.

Fue esta una celebración en la que participaron amigos de muchos años atrás y compañeros de estudios con quienes hace más de diez lustros, el amigo Salvador dio sus primeros pasos en la Facultad de Artes y Letras, de la bicentenaria Universidad de La Habana.

Hasta la antigua casona vedadense del Centro de Estudios Martianos llegó Miguel Barnet, para darle su felicitación en nombre de la Unión de Escritores y Artistas y también recibió agradecido la Primera Colección de Poemas Afrocubanos, un obsequio enviado por la doctora Graciella Pogolotti, desde la Fundación Alejo Carpentier.

La investigadora del Centro de Estudios Martianos, doctora Carmen Suárez, se refirió a la época en que conoció a su colega y al modo en que él accedió a darle todo su apoyo a la petición de que fuera jurado de un premio sobre La Edad de Oro, cuya organización había caído sobre sus espaldas allá por el año 88 ó el 89 del pasado siglo”.

El relato de Carmen Suárez continúa cuando señala: “Fui a parar a una buhardilla en la que él vivía en El Vedado, la misma en la que vive todavía hoy, con amenaza de derrumbe, y después de una escalera señorial para aristócratas y una de caracol para criados, llegué asombrada a la humildísima morada de aquel sabio () quien me acogió un tanto tímido para decirme que si, sin la menor vacilación, cuando aún no se pagaban los tribunales de los concursos literarios.

Luego vinieron muchas emociones al presente cuando se mostraron antiguas fotos de grupos familiares tomadas allá por la tercera década del siglo Veinte, con las que se recordaron los primeros años escolares allá en el terruño natal, su inolvidable Caibarién. Otras reflejaban las fotos de las Milicias y las movilizaciones, en os primeros años del triunfo revolucionario de enero; el inicio de la vida laboral y los primeros tiempos cuando trabajó en el Instituto de Literatura y Lingüística, donde las múltiples investigaciones realizadas por más de dos décadas, ampliaban cada día su horizonte de saberes.

Su dedicación al estudio de la obra martiana y la de otros destacados literatos cubanos como Plácido y José Jacinto Milanés, le han convertido en uno de nuestros más acuciosos conocedores de la Literatura Cubana, por lo que ha sido galardonado con la Medalla por la Cultura Nacional, la Carlos Juan Finlay, del Consejo de Estado y la Juan Tomás Roig, del Sindicato de las Ciencias; el Premio Félix Varela, de la Sociedad Económica de Amigos del País y la Distinción Pensar es Servir, del Centro de Estudios Martianos, entre otros merecidos galardones.

Por todo lo que es y hace cada día, reciba el querido doctor Salvador Arias García, el merecido abrazo y el reconocimiento de quienes día a día tenemos la posibilidad de seguir su ejemplo. ¡Muchas Felicidades en sus Ochenta!

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