Mausoleo a José Martí: 70 años de descanso en digno lugar de la Patria

Hace hoy 70 años estuvo listo e inaugurado el Mausoleo a José Martí en el cementerio Santa Ifigenia, de esta ciudad, necrocomio donde descansan varios de los padres fundadores de la nación cubana.

Sus autores, el arquitecto Jaime Benavent, de La Habana, y el escultor Mario Santí, de Holguín, se inspiraron en la obra y el pensamiento del patriota cubano y a su vez lograron una joya del arte funerario.

Se levanta el monumento sobre una base que forma una escalinata circular, con mármoles procedentes de la antigua Isla de Pinos, lugar donde vivió José Martí en la finca El Abra al salir de la cárcel cuando tenia 17 años, mientras las piedras son de las canteras de Jaimanitas.

Los seis pilares que sostienen la estructura monumental representan a igual número de provincias existentes en la época en que se construyó el mausoleo, con sus respectivos atributos económicos, políticos, culturales y sociales.

Al centro, la cripta funeraria de bronce, que a modo de pentágono en su base dibuja una estrella, y en su interior, sobre un puñado de tierra de una veintena de naciones de América, descansa la urna con los restos de Martí.

Se levanta allí la figura del Maestro esculpida en mármol procedente de Carrara, en Italia, en posición de meditación, sosteniendo un pergamino y una pluma.

Una avenida de mármol conduce al monumento escoltado por 28 monolitos de piedra donde se puede leer, en cada uno de ellos, un pensamiento del Maestro y el nombre de algunos campamentos mambises donde estuvo desde que desembarcó por Playitas de Cajobabo el 11 de abril de 1895 hasta su muerte en Dos Ríos el 19 de mayo del propio año.

Desde el 30 de junio de 1951 el Héroe Nacional Cubano dispone de un digno lugar para su reposo, donde acuden generaciones de cubanos a rendir el merecido tributo en importantes fechas vinculadas al prócer y a sus luchas por la independencia.

Ese día se hizo realidad un deseo de Martí en uno de sus versos: Yo quiero cuando me muera/sin Patria, pero sin amo/ tener en mi tumba un ramo/ de flores y una bandera.

La bandera cubana cubre el nicho y, en el frente, una jardinera en forma de libro mantiene flores frescas.
Otro anhelo satisfecho es el rayo de sol que penetra por el lucernario y riega la luz natural sobre su tumba.

En ocasión del aniversario 107 de su caída en combate, un hecho de trascendencia ocurrió en el sagrado lugar: la guardia de honor de jóvenes de una Unidad Especial de las FAR.

El cambio se realiza cada media hora, bajo el compás de la “Elegía a José Martí”, compuesta por el Comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque, entonces una escuadra de jovenes soldados se mueve por un sendero de mármoles hasta el sitio de guardia, y en su recorrido pasan frente a una antorcha con un fuego perenne y una inmensa asta con la bandera cubana, que se le agregó al cementerio recientemente.

Marcía Bergues, museóloga de la necrópolis santiaguera hace 23 años, manifestó a la Agencia Cubana de Noticias el orgullo que representa para ella contar a visitantes nacionales y extranjeros sobre Martí, cubano de talla universal, la significación del mausoleo donde descansan sus restos y los autores Benavent y Santí, quienes ganaron el concurso convocado para esos fines.

Tomado de: http://www.acn.cu

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