José Martí, nuestra idea del bien

Que Martí es para los cubanos la idea del bien es algo de lo que da absoluta fe el doctor Eduardo Torres-Cuevas, director de la Oficina del Programa Martiano, quien a propósito de los hechos vandálicos acaecidos el 1ro. de enero en La Habana en algunos bustos del Apóstol de la Independencia Cubana, explica sus puntos de vista en torno al abominable suceso.

«No se ha atacado un busto, se ha atacado una imagen, se ha atacado el alma de Cuba, que es lo que es Martí», refiere, y explica que no por azar Fidel Castro lo nombró en 1953 autor intelectual del Moncada.

Las palabras hilvanan razones esenciales. Durante 60 años –explica–, Martí ha estado «viviendo» cotidianamente con nuestros niños, con nuestros jóvenes, con nuestros investigadores, con nuestros trabajadores. ¿Qué dirían los norteamericanos si les atacan a Washington? ¿Qué dirían los mexicanos si les atacan a Juárez?, pregunta, para ejemplificar cuánto puede doler a otros similar ultraje.

Cuando actos de este tipo suceden no es a una Revolución a la que se agrede, sino «a un pueblo. Están atacando las esencias mismas que le dan a ese pueblo su naturaleza y su grandeza. Precisamente aquello que lo representa en lo más puro de los ideales con los que se forja una nación», asegura, y su discurso sigue marcando la talla de la infamia.

Todos los cubanos, desde que nacemos, tenemos la imagen de Martí, la cual vamos asumiendo como un padre espiritual, como un padre moral, comenta, y certifica que no hubo que convocar a nadie para que la indignación fuese interna, que se percibe y va por dentro de todo el que se sienta un cubano, porque se ha ofendido «a la razón misma de un pueblo».

DEL ERROR DI EL ANTRO, DI LAS VEREDAS OSCURAS

En opinión del notable intelectual, los enemigos de Cuba que incentivan estos hechos han cometido un grandísimo error. «Es que nos han ayudado a tomar más conciencia de qué es lo que nos une, de qué es lo que somos, de cuáles son los valores que tenemos como pueblo, los que nos identifican».

Incluso para aquellos que no lo tenían tan claro –insiste–, en estos momentos se han dado cuenta de qué es Cuba y de cuántas cosas pueden suceder cuando no se ama y cuando se quiere destruir, y de lo que nos puede pasar si no somos capaces de defender lo que nos une.

Torres-Cuevas repara en lo tan importante que es ser cubano, «es la conciencia y la voluntad de serlo. Y la conciencia de serlo es saber por qué nos distinguimos», incluyendo virtudes y defectos, combatiendo estos y cultivando aquellas. Y es en su opinión ese el secreto de la respuesta popular, es decir, «una mayor identificación con lo que se es y, sobre todo, la voluntad de defender lo que somos».

En un aparte recordó una vieja discusión entre revolucionarios y contrarrevolucionarios, la de a quién «pertenecía» Martí. Hasta a los contrarrevolucionarios de hoy estos hechos los dañan, pues «les quitan la cubanidad que ellos quieren exhibir».

«No puede haber ninguno que piense, no en la Cuba nuestra, sino en la Cuba que quieran construir –o destruir– si no es a partir de un lenguaje cubano», dice, y cuando se atacan símbolos de este tipo se está destruyendo no solo el sentimiento revolucionario, sino también el sentimiento patriótico.  Y tiene una agravante: si esta es la expresión de lo que nos espera según sus deseos, entonces realmente es la destrucción de todo lo que se construyó desde el siglo xviii hasta nuestros días. Y cita a Varela, José de la Luz, Mendive…

«Para nosotros la Revolución Cubana es la culminación de ese proceso y Martí es el lenguaje que da base a esa culminación. Y eso es lo que hemos defendido. Pero esto es una negación de todo, del espíritu y de la cultura», declara el Historiador, y asevera que esos actos vandálicos nos exigen el carácter decente de lo que estamos construyendo.

  MARTÍ ES EL AMOR, ES EL VERSO

De lo que debe hacerse por el Apóstol habla el Director de la Oficina del Programa Martiano y refiere trabajar en el día a día. Solicita emplear para referirnos a él un lenguaje que llegue a todos, incluso a los menos ilustrados, algunos de los cuales han olvidado la Historia. Para ello deben trabajar intensamente los clubes martianos, las escuelas, y hacerlo creativamente, además propone una campaña nacional para embellecer cada busto martiano. «La cultura tiene mil formas de expresarse», y hay que trabajar el sentimiento. Porque los niños empiezan por lo que emocionalmente les llega».

En otro intervalo, asegura que es en la escuela primaria, con los propios versos suyos, que todos empezamos a amar a Martí. «Y empezamos a sentir ese amor y a hacerlo racional. Ese sentir y pensar a Martí nace en la primaria como sentimiento y se expresa en la madurez como pensamiento. Y eso es lo que, creo, nos da mayor fuerza como nación».

Hay que estudiarlo, pero de manera inteligente. Vamos a buscar las obras suyas en función de aquellas cosas que nos fortalecen. ¿Qué es para Martí nuestra América, qué es Patria, qué es Humanidad, independencia? Si trabajamos en esas direcciones, estamos sembrando y fortaleciendo el pensamiento de la nación cubana.

Esa analogía entre Martí y el bien, defendida por el pueblo cubano, considera, es la que forja algo que nos hace mucha falta en esta época: la ética, la decencia, el modo de comportarnos. Y Martí es fundamental para inculcar estas ideas.

EN CONTEXTO

Los autores de la profanación de algunos bustos del Apóstol José Martí, el 1ro. de enero en La Habana, fueron detenidos en esta capital por las autoridades cubanas.

El denigrante hecho consistió en cubrir los bustos del Héroe Nacional con sangre de cerdo.

Reconocidos seguidores de la derecha de Miami aprobaron estos actos, mientras una gran ola de repulsa a estos hechos se generó en las redes sociales.

El pueblo cubano realiza actos de desagravio al Apóstol.

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