Sobre una tesis de doctorado, necesaria para el rescate de la recepción martiana
Por: Dra. Lourdes Ocampo Andina

La profesora MSc. Ayme Margarita Vena Palmero, de la Universidad de Camagüey, ha presentado la tesis Labor intelectual de Rafael Argilagos en defensa de la cultura nacional, desde la provincia de Oriente (1909-1958) en opción al grado científico de doctor en Ciencias Históricas. La presente tesis tiene grandes valores. Rescata para historia de la cultura cubana la figura de Rafael Argilagos, quien contribuyó a la formación de la nacionalidad y a la defensa de la identidad cubana. La autora se adentra en un período difícil de las letras cubanas: la primera década del siglo xx, del que autores como Cintio Vitier dice:

Al terminar la guerra de independencia, Casal y Martí han muerto. Ninguno de los hombres mayores de nuestra poesía en el siglo xix, trasciende los umbrales de la República […] Rota por la guerra la continuidad de nuestra poesía, frustrada la sazón de nuestro modernismo con la muerte de Casal y de los que prometían ser sus mejores discípulos, Juana Borrero y Carlos Pío Uhrbach, el período que va de 1895 a 1913 se nos presenta vacilante, confuso y en términos generales, mediocre.

Toda la poesía de principios de la República nos da la impresión de un profundo cansancio. Las cuerdas mejores se han roto; las que quedan, suenan flojas o destempladas. Las energías líricas del país, reflejo del estado del alma nacional, parecen agotadas. El esfuerzo heroico ha sido demasiado largo, demasiado abrumador. Una suerte nefasta se enseñoreó durante el siglo xix de nuestras mejores familias, de nuestros mejores hombres. Ningún varón del linaje regio de la poesía pudo sobrevivir. Se cierra el siglo como nuestra era trágica. [1]

El estudio que emprende adquiere gran importancia histórica, porque ocurre desde 1898 una concentración de fuerzas a partir de una gradual toma de conciencia intelectual que es cimiento y guía para los años venideros, de extensa labor poética e intelectual. Y la autora se adentra precisamente en esta toma de conciencia, particularmente en la región oriental y con la figura de Argilagos. La construcción de la identidad nacional y el rescate de sus actores es una necesidad actual. La temática resulta novedosa; los estudios sobre Rafael Argilagos no abundan.

Destaca la autora el papel de Argilagos dentro de la historia literaria cubana, y su desempeño como promotor cultural y como periodista. Luis Álvarez afirma sobre la época:

El hecho de que los quince años posteriores al 1898 no hayan producido una literatura de gran fuste, y sobre todo que la poesía, que en los comienzos de la década del 90 parecía destinada a ser, y de hecho lo fue, uno de los hitos más brillantes del proceso literario cubano, ha llevado sistemáticamente a considerar las letras del momento como una verdadera subliteratura. Pero aunque pudiera catalogarse así el balance poético y aun literario en general de esos años, ello no significa que se pueda echar a un lado la significación artística e incluso cultural de esa etapa.[2]

La tesis constituye un punto de partida que abre una investigación sobre la temática. La autora emprende el estudio de la proyección histórica de tales años, y devela el juego de representaciones que tiene lugar en la región oriental del país, la construcción de la nacionalidad cubana, y la cimentación de la identidad nacional, a partir de la figura de Rafael Argilagos. Rescata además la historia regional y el papel de la cultura en Santiago en los primeros años del siglo xx.

Para los estudios martianos, en particular los de recepción, la tesis resulta aportadora, pues contribuye a develar cómo ocurrió la aproximación a la obra de Martí en el Oriente del país. Rafael Argilagos es poco conocido, y si se tienen noticias suyas es por la publicación de Granos de oro, antología martiana que recoge frases de este autor y que en la República tuvo varias reediciones.

Sin embargo, la autora demuestra que el trabajo de esta personalidad en torno a José Martí no se circunscribe a la publicación del libro, sino que va mucho más allá al propiciar su divulgación y lectura a partir de las Obras del Maestro, editada por Gonzalo de Quesada y Aróstegui, y las Obras completas, publicadas por Néstor Carbonell. Este es un aspecto poco trabajado con anterioridad, y da luces acerca de los estudios sobre recepción.

La autora demuestra el importante papel de Argilagos en la defensa de la Cultura Nacional, con la promoción de la figura de José Martí como bandera, aunque no ceñido a ella. Ofrece datos sobre el periodismo histórico de esta figura cuyo protagonismo en la red de intelectuales santiagueros influyó para para que el activismo cultural fuese más crítico frente a las desidias. El estudio de estas personalidades olvidadas por la historiografía y la cultura es una necesidad en el rescate de la identidad nacional. Agradecemos a la autora su valioso aporte.

 

[1] Cintio Vitier: Lo cubano en la poesía, Instituto Cubano del Libro, La Habana, 1970, pp. 317 y 327.

[2] Luis Álvarez Álvarez: “98 y Literatura”, en Temas, La Habana, 12-13: 116-134, oct. 1997-mar. 1998.