Sobre la “descubierta” imagen de Martí y su antecesora.
Por: Lic. Mayra Beatriz Martínez

Mayra_BeatrizCreo que tiene plena justificación quien estime que “[l]a misteriosa fotografía de José Martí (1853-1895) recientemente descubierta no es auténtica” (Imagen 1) y que “hace casi tres décadas dictaminaron que se trataba de una ‘composición pictórico-fotográfica’ ”.

Poco se sostiene el carácter de “inédita” que se le ha atribuido, como ha sido informado en artículo aparecido el 18 de mayo pasado, en el periódico Granma, porque “[n]o se tenía conocimiento de la imagen”. Es cierto que tiempo ha pasado desde que ocurriera el donativo de la primera copia (Imagen 2) al Centro de Estudios Martianos (CEM) en 1984, pero los detalles de su “revelación” original quedaran referidos con amplitud en las páginas del Anuario del Centro de Estudios Martianos del año siguiente —acontecimiento también esclarecido en otros textos publicados recientemente, a raíz de la noticia.

Pueden resultar demasiado absolutas o arriesgadas otras afirmaciones emitidas al respecto. Tal cual la enunciación de que “se ve nítida la sortija de hierro hecha con material de los grillos que tuvo que arrastrar en su temprano cautiverio”, lo que, se supone, solo podría asegurarse si se distinguiera con claridad la palabra “Cuba” en ella grabada, como los testimonios de quienes conocieron de cerca a Martí habitualmente refieren. Esto no se nos aclara en la información recibida.

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