Para leer a Martí
Por: Guillermo Castro Herrera

Este espacio martiano ha cumplido ya la función de ponernos en contacto cotidiano con las ideas de quien ha sido llamado, con entera justicia, el Apóstol primero de nuestra contemporaneidad. Se aproxima la hora, por lo mismo, de pasar a la tarea de comprender mejor lo que hemos ido aprendiendo. Esto nos irá llevando a pasar de la presentación de fragmentos dispersos de su tiempo en su obra, a una presentación más apegada al papel de ese tiempo en esa obra. Habrá que retroceder para avanzar mejor, como lo ha dicho el joven filósofo panameño Abdiel Rodríguez en un reciente ensayo, aún inédito, dedicado al papel de los clásicos de la Antigüedad en el pensamiento político de Maquiavelo.

Ahora tenemos una herramienta adecuada para esa tarea. Se trata de la Edición Crítica de las Obras Completas de José Martí, que ha venido editando el Centro de Estudios Martianos en La Habana desde el año 2000. Esta edición es esencialmente cronológica, y permite seguir el desarrollo de la forja martiana en sus tiempos, sus contenidos y sus lenguajes. De momento, ha llegado al tomo 26, que recoge la producción periodística y el epistolario martianos del año 1887, en los Estados Unidos. Este espacio martiano intentará ajustarse a esa Edición Crítica en lo por venir. Quizás logremos, sí, acercarnos al modelo de lectura que hoy quisiéramos reiterar.

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