Originalidad literaria y patria: Acercamiento a “El tercer año del Partido Revolucionario Cubano”
Por: Caridad Atencio

Patria, órgano difusor de las ideas y propósitos del Partido Revolucionario Cubano, dará cabida el 17 de abril de 1894  a uno de los artículos de fondo de mayor significación conceptual: “El tercer año del Partido Revolucionario Cubano”. El análisis de algunos de sus valores históricos y componentes estilísticos será el objeto de estudio del presente trabajo. La compenetración entre dichos elementos impide el análisis parcial de cada uno de ellos, por lo que he preferido la exposición lógica y funcional de los mismos, a su estudio por separado.

El período martiano debe a sus continuas incidentales el establecimiento de determinadas jerarquías en la dinámica de la comprensión de algunos fenómenos sociales o ideológicos. En el artículo que nos ocupa, José Martí, antes de formular la tarea cardinal de ese órgano político, ha de referirse al carácter democrático que ha  acompañado su origen: Partido que surge por “el voto individual y directo de todos sus miembros”. Y que en su corta pero fructífera vida ha sido condición indispensable para su funcionamiento.

La misión esencial – el fomento de la Revolución de Cuba y de Puerto Rico “para su independencia absoluta” – exhibe en su propio centro una idea donde se demuestra que la forma superior de la libertad individual es la libertad social, con lo que descifra la generalidad de la formulación del concepto. Dicha idea se ampliará y reiterará en el artículo, evidenciando la base humanista del programa independentista y la labor del Partido Revolucionario Cubano. Las condiciones del devenir ascendente del Partido se exponen haciendo énfasis en el esfuerzo desplegado por los patriotas, con el que se puso fin a la barrera antitética erigida por la contemplación fría de la realidad en el tiempo:

ANTES                                       AHORA

emigración desunida   /    masa diversa en clases y razas organizada

Ha habido una contemplación objetiva de la situación de la isla y de los posibles métodos a emplear para la viabilidad de la independencia. Al exponer la oportunidad de las Antillas de ocupar su puesto de nación en el mundo americano, antes de ser absorbidas por el vecino del Norte, coloca otra incidental que cobra tanta importancia como la concreción de la idea posterior: “oportunidad, ya a punto de perderse”. Esta anteposición persigue establecer un nivel de prioridades en la información:

es más importante saber que esa ocasión  está a punto de perderse que cualquier otra explicación que se desprenda del planteo esencial del problema.

Es en tal momento cuando Martí emplea una imagen para explicar el papel de las Antillas como garantía del equilibrio socio – político universal: las Antillas como fiel del mundo, fiel en su acepción de centro, de punto donde se intersectan dos continentes enraizados y no superpuestos. Idea que será llevada a la especificación cuando adjudica a Cuba la condición  de portadora de dicho equilibrio, que atesora, aunque con desconocimiento, la llave de la independencia americana. Nuevamente las imágenes dan luz para el análisis. El despliegue analógico lleva a pensar en los valores útiles y poéticos de la fábula para la comprensión de las ideas:

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