Las ideas guiadoras de José Martí, ayer y hoy
Por: Dr. Ibrahím Hidalgo Paz

Ibrahim_HidalgoPara la generalidad de quienes nos encontramos en el día de hoy ?no digo para todos, pues no incluyo a los más jóvenes? hay un año crucial que marcó nuestras existencias: 1959. El triunfo de la guerra contra la dictadura y el inicio de la Revolución transformaron nuestras vidas, al cambiar la sociedad cubana desde la raíz. La enorme mayoría de los más diversos sectores de la población apoyaron, desde la etapa de los combates contra el ejército batistiano, la realización, la plasmación en hechos, de las ideas esenciales dadas a conocer a lo largo de varios años por el joven abogado Fidel Castro, quien encabezó los acontecimientos del 26 de Julio de 1953, el desembarco del Granma, la lucha guerrillera y del Ejército Rebelde, dirigido con audacia y talento político-militar por el Comandante en Jefe.
Aunque es probable que entre nosotros se encuentren algunos combatientes de la Sierra o del Llano, fue sin duda el triunfo de Enero de 1959 el momento cuando comenzamos a darnos cuenta de nuestras posibilidades como individuos y como pueblo. Nos cohesionaba un conjunto de sentimientos y vivencias que sobrepasaban lo estrictamente inmediato: el patriotismo. La patria, nos enseñó Martí, es “comunidad de intereses, unidad de tradiciones, unidad de fines, fusión dulcísima y consoladora de amores y esperanzas”.i Éramos, somos convocados por esta fuerza aglutinadora, mayor que otra alguna, pues se cimenta en aspiraciones comunes, idénticos fines, costumbres y tradiciones compartidas, el territorio común que guarda en su seno los restos de los seres queridos y venerados, que ve palpitar cada día el músculo vital de sus habitantes, vibra al son de palabras entendidas y ritmos propios, siente los olores de sus flores y sus alimentos. Entonces, como hoy, aun los más insensibles se conmovían ante el despliegue de la bandera nacional, al escuchar las notas de nuestro himno, y conocían, aunque no hubieran podido leerlos, algunos versos y fragmentos de los textos del Apóstol.
Al magisterio cubano se debía, en parte fundamental, aquella permanencia de la pureza de los sentimientos patrios, a pesar de su degradante manipulación por tantos politiqueros corruptos, así como de la presencia constante de todo tipo de propaganda alentadora de los mensajes proyanquis y exaltadora del modo de vida estadounidense. El enfrentamiento entre los servidores del imperio y los defensores del patriotismo estuvo presente a lo largo del siglo XX, bajo formas diferentes. A pesar de que hasta los años veinte la mayor parte de la obra escrita por Martí era desconocida, hubo seguidores de sus doctrinas que denunciaron los propósitos imperiales del gobierno estadounidense y de sus representantes en la isla caribeña, y llamaron a la unidad para salvar la nacionalidad cubana y alcanzar la justicia social concebida por el Maestro y anhelada por su pueblo.ii
Desde los años treinta se recrudeció la lucha política e ideológica, y el ideario martiano fue para su pueblo escudo y baluarte. Los servidores del imperio pretendieron escamotear las verdaderas concepciones de quien era reconocido como guía y ejemplo, de modo que se desplegó una peculiar forma de enfrentamiento, en la cual José Martí ocupaba su centro. Intelectuales plegados a los sectores oligárquicos lo presentaban como un defensor del panamericanismo y de la sumisión ante la explotación burgués-terrateniente, en un vano intento por crear una imagen blanda y acicalada, aséptica y aceptable de aquel hombre que se había pronunciado en múltiples páginas contra el expansionismo imperial de los Estados Unidos, “determinados a extender sus dominios en América”,iii y que había afirmado, en versos que sintetizan su filiación popular: “Con los pobres de la tierra // quiero yo mi suerte echar.”iv
Las transformaciones del país a partir de 1959, así como las consiguientes agresiones militares, económicas y políticas ocurrieron en medio de un profundo enfrentamiento en el plano de las ideas. No podemos estudiar este proceso sin conocer los diversos elementos que lo condicionaron y posibilitan la acertada explicación del fenómeno característico que ha tenido lugar en Cuba, donde el pensamiento más avanzado del universo fue asimilado por quienes tenían una formación martiana, y habían encontrado en la concepción del Maestro, así como en nuestra historia, las bases esenciales de una república independiente, justa, y de un antiimperialismo latinoamericanista

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