La “masonería verdadera” y los próceres del 68 en Sancti Spiritus
Por: Dr.C. Mario Valdés Navia

Vicente Antonio de Castro y Bermúdez y los preparativos de la Revolución del 68
La historiografía cubana tradicional suele explicar la fuerte disposición de los cubanos para lanzarse a la conquista de la independencia, en 1868, a partir del fracaso estrepitoso de la Junta de Información de 1867 y la consecuente ira y frustración que este hecho provocó en importantes sectores de la sociedad criolla; pero la investigación más acuciosa ha demostrado que hubo todo un proceso de incubación ideológica del pensamiento de la Revolución de Yara que tiene su momento mas intenso e inmediato en la formación, extensión y actividad del cuerpo masónico denominado “Gran Oriente de Cuba y Las Antillas” (GOCA), obra del viejo conspirador y proscrito Viriato de Covadonga, nombre masónico del Dr. Vicente Antonio de Castro y Bermúdez, médico, publicista, catedrático, poeta y prominente masón, hijo de familias de rancia estirpe trinitaria y matancera, nacido y criado en Sancti Spiritus y uno de los intelectuales mas prominentes que las «inquietas villas» aportaran a la cultura cubana del siglo XIX.
La cuna de Vicente Antonio fue Sancti Spiritus, añeja villa, fundada por Diego Velásquez, en la primavera de 1514, que entraba al siglo XIX sacudiéndose aún su marasmo de siglos. La economía seguía teniendo su principal pivote en el fomento de la ganadería extensiva, desarrollada en las inmensas propiedades surgidas a tenor del reparto de las haciendas comuneras. El cierre de los embarcaderos de Tunas de Zaza y Tayabacoa, en virtud de la política de mayor centralización impuesta por los representantes del Despotismo Ilustrado, había terminado el comercio directo con los puertos de Tierra Firme y El Caribe y las exportaciones de los excedentes de la región a otras como Remedios, Villa Clara, Puerto Príncipe, o La Habana, se veían obligadas a seguir la ruta del gran camino central, o se trasladaban al extranjero por el puerto de Casilda, en la vecina Trinidad. La plantación azucarera, estaba aun en ciernes, mientras la producción tabacalera se extendía lentamente por las fértiles vertientes del Río Zaza, con escasa mano de obra y en lucha permanente con los intereses ganaderos.
El paisaje urbano radiado, de los tiempos de la fundación, se mantenía, con pocas casonas de elegante arquitectura. La ausencia de sitios de esparcimiento, de puentes y hospitales, de periódicos e imprenta, den fe del abandono en que estaba sumida, a pesar de ser la mas poblada de las villas centrales. Solo en 1804, la primera visita del Obispo Espada le traería un impulso importante a la salud y la educación.
Desde 1791, el Procurador de Rentas Reales Tadeo Martínez Moles, primer historiador de la villa, había exhortado, en su ensayo “Discurso histórico y político de la Villa de Sancti Spiritus desde su fundación hasta nuestros días”, a intensificar la explotación económica de las feraces tierras de la jurisdicción y abrir mayores posibilidades a los productores locales, ahogados par el monopolio comercial español y las prebendas concedidas par la Corona a las poderosas sacarocracias habanero-matancera y trinitaria.
Es en este contexto socio-económico que viene al mundo, el viernes 24 de marzo de 1809, el primer hijo del matrimonio formado de José Fernando de Castro, natural de Trinidad y María de la Concepción Bermúdez, natural de Matanzas. El nacimiento ocurrió en el hogar de su abuelo materno, Pedro Bermúdez, Teniente Coronal del Ejército y Sargento Mayor del Batallón de Milicias de los Cuatro Lugares. El matrimonio, vecino de Trinidad, se había establecido en la villa por la enfermedad del abuelo.
De la infancia de Vicente Antonio apenas se tienen datos, solo se sabe que cursó los estudios primarios en Sancti Spiritus, presumiblemente con el Padre José Benito Ortigueira, mentor de la juventud espirituana. En 1822, la familia lo envía a La Habana, ingresando en el “Real Seminario de San Carlos y San Ambrosio”, donde estudia filosofía con José Antonio Saco y Manuel González del Valle. En 1824, obtiene el título de Bachiller en Filosofía de la Universidad de La Habana (UH) y, tres años después, el de Bachiller en Medicina. Entre 1825 y 1829, viaja por el extranjero (Francia y Reino Unido), completando sus conocimientos de la ciencia medica y adquiriendo un dominio actualizado de las corrientes de pensamiento que predominan en la vieja Europa.
De regreso a Cuba, en 1835, gana por oposición la cátedra de Profesor Auxiliar de Anatomía en la Universidad de La Habana. Sucesivamente ocupó varias cátedras del alto centro de estudios, entre ellas “Vísperas”, donde impartía la asignatura de “Patología”. En 1837 le es concedido el titulo de Licenciado en Medicina y, once días después, el grado de Doctor en Medicina.
Vicente Antonio se distinguió grandemente como profesional de la medicina, gozando de una merecida reputación social. Introdujo en Cuba varias técnicas y procederes de la moderna ciencia médica europea y descubrimientos tan recientes como el de la anestesia, a partir del éter, en 1846. Fundó la Academia Filomédica, creó la Clínica Médica de La Habana y la cátedra de Anatomía Descriptiva en el Hospital. Fue, además, fundador de la Academia de Ciencias Medicas e introductor de los servicios médicos internos en hospitales.
Vicente Antonio también sobresalió como periodista y publicista. Colaboró en la «Revista de La Habana», redacto el «Boletín Científico» y «La Cartera Cubana», donde aparecieron sus poemas y publicaron las mejores plumas de La Habana de su tiempo. Publicó, además, «Sinopsis Médicas» y numerosos artículos sobre medicina.
Instalado en La Habana, el Doctor Castro, se convierte en un activo participante en la vida política del país; así, en 1842, junta a su hermano Rafael, el doctor Felipe Poey y el erudito Bachiller y Morales, secunda apasionadamente a José de la Luz y Caballero en su viril protesta por la expulsión del comisionado inglés David Turnbull de la Sociedad Económica de Amigos del País, mal visto por las autoridades coloniales y los sectores recalcitrantes de la sociedad habanera por su lucha contra la trata clandestina y a favor de la eliminación de la esclavitud.

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