José Martí y la Feria Azteca
Por: Dr. Rodolfo Sarracino

Rodolfo_SaccracinoEl año de 1886 resultó decisivo en la misión revolucionaria de José Martí. De hecho, marcó el punto de máximo distanciamiento del proceso revolucionario que dirigían Máximo Gómez y Antonio Maceo. En junio de ese año, cuando acababa de ser contratado como corresponsal del diario El Partido Liberal, estalló un diferendo entre México y Estados Unidos por el incidente de Augustus K. Cutting, el provocador estadounidense sometido a juicio y arrestado por calumniar a un ciudadano mexicano en la ciudad mexicana de Paso del Norte, que intereses políticos de los estados del Sur de Estados Unidos pugnaban por convertir en justificación para un nuevo despojo territorial de México a costa de sus estados norteños limítrofes con Estados Unidos. Martí alertó a las autoridades y pueblo mexicanos de la inminencia de una intervención del ejército estadounidense para “liberar” a Cutting por la fuerza.

Casi paralelamente con la situación de creciente tensión en la frontera entre ambos países, convertida en una crisis justamente en junio del propio año, se exhibía en Nueva York una muestra de esculturas y hieroglíficos aztecas, propiedad del Profesor O. C. Marsh de la Universidad de Yale, en torno a la cual se organizó un espectáculo organizado por los promotores circenses mexicanos, Benito Nichols y los hermanos Jorge y Eduardo Orrin, propietarios de un circo en México, que bautizaron con el nombre de “La Feria Azteca, México pasado y presente”. Presentado con pretensiones científicas, se exponía un crecido número de muestras consideradas desde entonces hasta el día de hoy, como un enorme fraude.

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