El raigal antiimperialismo de José Martí
Por: María Luisa García Moreno

Hace algunos años un adolescente cubano escribió una carta dirigida a un presidente norteamericano —a Bush—. La misiva en cuestión fue publicada en nuestra prensa y yo la guardé; en ocasiones la he utilizado en mis clases. Ahora que otro mandatario estadounidense se ha atrevido a utilizar la figura de José Martí para censurar nuestro gobierno, he recordado las sencillas palabras de aquel pionero:

Quizás si usted conociera más sobre él [José Martí], supiera por qué no claudicaremos jamás, supiera por qué somos un país culto, supiera por qué nuestra Revolución es martiana, supiera por qué estamos dispuestos a morir por ella”. Y es que el señor Donad Trump olvidó en sus palabras —o nunca ha sabido— el raigal antiimperialismo del Apóstol de nuestra independencia.

Era el joven Pepe, como el pionero cuya carta he citado, también un adolescente, desterrado en España, cuando comenzó a escribir el primero de lo que hoy se conoce como Cuadernos de apuntes, donde anotaría sus reflexiones inacabadas, ideas que reservaría para más adelante o quizás no utilizaría nunca. Sin embargo, no por ello resultan menos reveladoras. Por entonces no había conocido aún Estados Unidos y, sin embargo, emitió su primer criterio acerca de esa nación: “Los norteamericanos posponen a la utilidad el sentimiento. Nosotros posponemos al sentimiento la utilidad […] Nuestra vida no se asemeja a la suya, ni debe en muchos puntos asemejarse. La sensibilidad entre nosotros es muy vehemente. La inteligencia es menos positiva, las costumbres son más puras [] Las leyes americanas han dado al Norte alto grado de prosperidad, y lo han elevado también al más alto grado de corrupción. Lo han metalificado para hacerlo próspero. ¡Maldita sea la prosperidad a tanta costa!”.

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