Del imaginario americano en los Cuadernos de apuntes de José Martí
Por: Dra. Carmen Suárez León

Carmen_SuarezUno de los recorridos que puede activarse dentro de los Cuadernos de apuntes está integrado por un campo de trabajo poético, donde se cruzan de modo significativo los temas y las formas —como variantes de trabajo casi siempre— que, en algunos casos, serán parte de sus poemarios publicados en vida o que al menos fueron conformados por el autor de manera primaria como un todo, y sobre los que reflexiona en cartas, prólogos o bocetos de índices. En otros, esos campos experimentales quedan en los Cuadernos, y no consiguen germinar en un cuerpo sino que son reelaborados en otras zonas de su obra donde encuentran un sitio digamos que canónico.

Tal es el caso de lo que podría ser un poema americano, o la inclusión del tema americano dentro de sus versos, o la apelación a América intercalada en una composición poética. Junto con sus lecturas americanas, sus vivencias y sus comentarios y proyectos de libros, el verso repunta por uno y otro lado, nacido como necesidad de la reflexión y experiencia del espacio americano de proyectarse poéticamente.

Lo que Martí vive como obsesión, como preocupación central, como experiencia que debe ser formulada o resuelta, el poeta necesita convertirlo en poesía, así sus versos se cargan autobiográficamente, o sus crónicas se precipitan en sus versos libres. La preocupación americana se hace verso muchas veces en los apuntes, se filtra en sus conflictos emocionales, o se abre como tópico de afán heroico, en un registro épico que parece concretarse en epopeya.

No puede olvidarse que en las aulas de su maestro Rafael María de Mendive y en el ambiente insurrecto de La Habana de los años 60 del siglo xix, el adolescente Martí recoge una tradición de lucha que había prosperado en las primeras décadas del siglo al calor de las batallas independentistas de las repúblicas de América del Sur. En su discurso pronunciado en 1881, en el Club de Comercio de Caracas, rememora esos tiempos: “cómo nos predicábamos en aquella isla florida el evangelio que nos venía del continente grandioso;—cómo, mal oculto entre el Lebrija, el Balmes y el Vallejo,―leíamos amorosamente los volcánicos versos de Lozano!”

Versión completa: click aquí