Con José Martí: para que la victoria siga siendo victoria
Por: Dr. Luis Toledo Sande

Luis_Toledo_SandeEn el entorno contemporáneo esbozado en Con José Martí, raíces y luzparece que empieza a abrirse paso en los Estados Unidos la línea que, aunque procuró mantenerla en secreto, no pocos consideran —y no se ha probado lo contrario— que le costó la vida al mismo presidente que luego de autorizar la invasión de Playa Girón y ver su fracaso y sus consecuencias, se percató de un hecho, o al menos lo intuyó: la hostilidad agresiva y desembozada no le daría a la potencia los resultados que esta apetecía. Salvando distancias y diferencias, tal vez pudiera decirse que John F. Kennedy fue en las relaciones entre Cuba y los Estados Unidos de su tiempo lo que, en el conflicto entre aquella y España en el siglo XIX, fue el militar y político español Juan Prim Prats (o Joan Prim i Prats, atendiendo a su origen catalán), muerto por un atentado en el Madrid de 1870, cuando era jefe de gobierno y había expresado la posibilidad de que se reconociera la independencia de Cuba, y rechazado la idea de venderla a los Estados Unidos. (Esto último, añádase, fue lo que de hecho consumó una humillada Corona española en el Tratado de París, en 1898, opción a la cual Martí se refirió previsoramente en su carta póstuma a Manuel Mercado.)

La línea de Kennedy la retomó, en lo visible, otro presidente, James Carter, quien después de salir de la Casa Blanca visitó La Habana en busca de una influencia que no logró en su país ni, huelga decirlo, en Cuba. El actual presidente es también del Partido Demócrata, como aquellos dos, un dato de interés pero que no se debe magnificar, pues allí los dos partidos hegemónicos tienen más afinidades esenciales que diferencias y, sea cual sea en cada caso su funcionamiento como organización, representan a los poderosos. Pero, sin duda, Barack Obama ha dado un paso importante en el que ya es el tramo final de su segundo y último período como titular de la Casa Blanca. No hay que suponer que sea un gesto individual, al margen de tendencias que ganan terreno en las fuerzas dominantes de su país. Eso mismo habla de lo que significa, y de sus posibles alcances o limitaciones.

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