Antecedentes de la integración económica regional: José Martí desde la ausencia
Por: Ms.C. María del Carmen Pérez González

Si bien la integración económica regional se remonta a la década del 40 del siglo XX con la Unión del Carbón y el Acero en Europa, cuya creación constituyó el primer paso en un proceso que concluyó con la formación de la Unión Europea; en América Latina, los primeros intentos en ese sentido se concretaron más tardíamente, en la década del 60 de esa centuria.
El desarrollo de los procesos integracionistas que, a finales del siglo XX se convirtieron en una práctica de las relaciones económicas internacionales, a la que inicialmente recurrieron países capitalistas y socialistas en la formación de bloques económicos, que más tarde asumieron otros países, tanto de economías desarrolladas como subdesarrolladas encuentran, en el continente americano, un escenario para el despliegue de organismos de diversa amplitud en cuanto a actores, así como de alcance en cuanto a objetivos.
Aún cuando la aparición de los procesos integracionistas en América Latina no ocurrió sino a partir de la década del 60 del siglo XX, ello no significa la ausencia de proyectos de ese orden en las ideas, al menos entre los exponentes del Pensamiento Económico Cubano. En el proyecto emancipatorio cubano, en diversos momentos del decursar histórico, la unidad latinoamericana, especialmente la económica, encontró espacio.
Desde que José Martí evaluó la Conferencia Internacional Americana (1890) y la Conferencia Monetaria Internacional Americana (1891), el tema de la unidad latinoamericana, especialmente en el aspecto económico, permaneció latente en los círculos oficiales hasta la década del 50 cuando, en su último año, apareció en la escena de las relaciones económicas internacionales de América Latina la propuesta de una zona de libre comercio.
Martí, al abordar el tema de la unidad latinoamericana, asumió una posición de defensa de la soberanía y del interés del desarrollo nacional y continental, en tanto alternativa a la dominación imperial, aún cuando sus reflexiones estuvieron situadas en un contexto diferente al dominante en el momento en que la integración económica regional en América Latina se hizo presente. De ahí utilidad de remitirnos al pensamiento de ese autor al evaluar los procesos integracionistas que se operan en América Latina, uno de los cuales es la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA).
Amén de la diferente amplitud con que ha sido estudiado el pensamiento de Martí, esos estudios revelan la utilidad de sus reflexiones en el tema económico en general. Sin embargo, con relación a la integración económica regional, los estudios resultan aún insuficientes.
El proyecto de la integración económica latinoamericana que, a finales del siglo XIX Martí opuso a la política internacional norteamericana de dominación sobre América Latina, requiere de un análisis a la luz de los procesos integracionistas en la región desde la década del 60 del siglo XX, hasta la constitución del ALBA. Especial interés suscita un análisis de este corte, teniendo en cuenta el rol contestatario del proyecto ALBA ante las propuestas norteamericanas de integración a través del ALCA (Acuerdo de Libre Comercio para América). De ahí el interés en explorar en el pensamiento económico de José Martí, los antecedentes teóricos que aportó este autor válidos para el estudio del ALBA.
Los estudiosos de las relaciones económicas internacionales, especialmente de la integración, coinciden en afirmar que las características del proyecto ALBA no concuerdan con los esquemas tradicionales de ese orden. En consecuencia, su estudio desde la teoría de la integración no lo explica y, por tanto debe ser analizado a partir de su propia dinámica. De esa forma sería posible construir un marco teórico compatible con el fenómeno.
La no correspondencia de la teoría con la historia del fenómeno nos hace recurrir a los autores que se han dedicado a los análisis de los procesos en el polo dominado, entre los cuales los exponentes del Pensamiento Económico Cubano, especialmente José Martí, ocupa un lugar destacado.
Por esas razones hemos considerado oportuno, a tenor de la irrupción de los procesos integracionistas en América Latina, indagar en el pensamiento de Martí, los elementos que pueden constituir antecedentes teóricos del ALBA. Es por ello que hemos situado nuestro objeto de investigación en las reflexiones del autor José Martí, en el tema de las relaciones económicas internacionales, específicamente de las que involucran a América latina en su integración económica.
La inexistencia de explicación del proceso integracionista ALBA a partir de la teoría, situado como un problema teórico general, nos permite deslindar uno de sus aspectos para ofrecer una respuesta a partir de la presente propuesta de investigación: ¿cuál es el aporte de José Martí, autor que no asistió al proceso de integración, al análisis de la integración económica regional latinoamericana?
La literatura utilizada ha sido fundamentalmente las obras del autor en estudio, en las cuales aborda el tema seleccionado. También hemos consultado obras de otros autores relativas a las relaciones económicas internacionales, específicamente de la integración. En esta últimas nos hemos detenido en la teoría de la integración, así como en las valoraciones que hacen de los objetivos y de la evolución de los esquemas integracionistas, con énfasis en los latinoamericanos.
De gran interés ha sido la búsqueda de interpretaciones acerca de las ideas del autor seleccionado, acerca de la integración regional. Sin embargo, los estudios sobre el pensamiento de José Martí consultados, están centrados en otros temas entre los cuales la integración económica regional, no ha sido contemplada.
El pensamiento de José Martí ha sido abordado en la presente indagación, desde la perspectiva de antecedente teórico, por cuanto este autor es anterior a los procesos integracionistas. Sus apreciaciones acerca de la Conferencia Internacional Americana (1890) y la Conferencia Monetaria Internacional Americana (1891), auspiciadas por Estados Unidos con la idea de crear una unión continental; han sido evaluadas como válidas para el análisis de los procesos integracionistas de los siglos XX y XXI, tanto de los que son generados desde los centros imperialistas en aras de mantener la dominación, como de los que apuestan por la liberación.
Las valoraciones del autor acerca de que las propuestas del gobierno norteamericano de uniones económicas con América Latina, han sido confirmadas por la práctica de la integración toda vez que ésta se hizo presente en la escena de las relaciones económicas internacionales. Han sido además, retomadas por los exponentes del Pensamiento Económico Cubano posteriores. Todo lo cual confirma la validez de sus apreciaciones aún cuando el fenómeno de la integración no se había conformado.

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