Declaración del Centro de Estudios Martianos

El Centro de Estudios Martianos respalda la Declaración del Gobierno Revolucionario cubano, en respuesta al anuncio del presidente estadounidense Donald Trump de llevar a efecto un cambio de política hacia Cuba, lo cual conduce a un retroceso en las relaciones bilaterales, afecta intereses de los Estados Unidos, perjudica al pueblo de Cuba, así como pretende infructuosamente revertir el curso de la historia volviendo a la política obsoleta y derrotada del período de la llamada Guerra Fría insistiendo en reforzar el genocida y extra territorial bloqueo económico, financiero y comercial contra Cuba.

Los pronunciamientos de Trump han respondido a las posiciones reaccionarias de los connotados criminales de la dictadura de Batista, anexionistas y vendepatrias que colmaron el teatro que lleva el nombre de un mercenario y constituyen, por estas mismas razones, un atroz agravio a la dignidad del pueblo cubano. Sobran motivos para repudiar la postura del imperio y la de aquellos cubanos ciegos y desleales que le rinden pleitesía y se atreven a exigir a Cuba que renuncie a su derecho soberano e inalienable, proclamado por todos los jefes de Estado o gobiernos de los países de América Latina y el Caribe, a establecer el sistema social y económico que nuestro pueblo decidió construir y defender.

Es evidente que tanto el presidente de los EEUU como sus acompañantes en el show mediático intentaron, como muchos de sus predecesores,  de condicionar la normalización de relaciones con nuestra patria a cambios en nuestro sistema y al abandono de nuestros principios,  ignorando la voluntad mayoritaria de su propio pueblo, de establecer con Cuba nuevas relaciones basadas en el respeto mutuo y en la igualdad de condiciones.

Con tales posturas muestran un pobre conocimiento de nuestra historia, y particularmente del guía eterno de nuestro pueblo, José Martí, quien escribió en vísperas de su muerte, que todo lo que había hecho y haría era para impedir a tiempo, con la independencia de Cuba, que Estados Unidos cayera, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América. Esta posición intransigente del Delegado del Partido Revolucionario Cubano no fue una impedimenta para que se empeñara en estrechar los vínculos amistosos con el pueblo norteamericano, que había dado muestras fehacientes de solidaridad con la causa cubana, y en “salvar la honra ya dudosa” de los propios Estados Unidos, lo cual encerraba condicionamientos éticos aún hoy indispensables en el contexto de las relaciones internacionales.

El pueblo cubano, siguiendo la guía de Martí, Mella, Che y Fidel, entre tantos otros,  ha luchado denodadamente a través de su historia contra el ingerencismo político y económico del imperialismo y no se cansará de luchar en legítima defensa de su dignidad, independencia y soberanía, convencido de aquello que el Apóstol advirtiera, y tiene absoluta vigencia: “Hombres y pueblos van por este mundo hincando el dedo en la carne ajena a ver si es blanda o si resiste, y hay que poner la carne dura, de modo que eche afuera los dedos atrevidos” (OC, Tomo 3, p.62-63).

Centro de Estudios Martianos.

La Habana, 22 de junio de 2017

Año 59 de la Revolución

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