"No le preguntaba al interes sino a la honra cual es el mejor modo de vivir"
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09/09/10
De los Versos Sencillos

Odio la máscara y vicio Del corredor de mi hotel: Me vuelvo al manso bullicio De mi monte de laurel.

Con los pobres de la tierra Quiero yo mi suerte echar: El arroyo de la sierra Me complace más que el mar.

Denle al vano el oro tierno Que arde y brilla en el crisol: A mí denme el bosque eterno Cuando rompe en él el Sol.

Yo he visto el oro hecho tierra Barbullendo en la redoma: Prefiero estar en la sierra Cuando vuela una paloma.

Busca el obispo de España Pilares para su altar; ¡En mi templo, en la montaña, El álamo es el pilar!

Y la alfombra es puro helecho, Y los muros abedul, Y la luz viene del techo, Del techo de cielo azul.

El obispo, por la noche, Sale, despacio, a cantar: Monta, callado, en su coche, Que es la piña de un pinar.

Las jacas de su carroza Son dos pájaros azules: Y canta el aire y retoza, Y cantan los abedules.

Duermo en mi cama de roca Mi sueño dulce y profundo: Roza una abeja mi boca Y crece en mi cuerpo el mundo.

Brillan las grandes molduras Al fuego de la mañana Que tiñe las colgaduras De rosa, violeta y grana.

El clarín, solo en el monte, Canta al primer arrebol: La gasa del horizonte Prende, de un aliento, el Sol.

¡Díganle al obispo ciego, Al viejo obispo de España Que venga, que venga luego, A mi templo, a la montaña!

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