Profesor cubano ofrece charla conmemorativa por el 125 Aniversario de la Caída en Combate de José Martí.

En conmemoración del 125 Aniversario de la Caida en Combate de nuestro Héroe Nacional, Jorge Capote Abreu, profesor titular de la Universidad de Cantabria y cubano residente en esta comunidad, ofreció una charla conmemorativa en directo, organizada por el Centro Cultural Cubano de Nueva York y el Instituto Cervantes.

La Conferencia titulada “EL PASO DE MARTÍ POR SANTANDER” hace una descripción sobre la estancia del Apóstol en esta ciudad ocurrido hace más de 140 años (1879-2019) y permite además ampliarnos en el conocimiento a partir de los textos escritos por Martí sobre Santander.
El profesor Jorge Capote, ha trabajado durante muchos años en la Universidad de Cantabria, España. Además de su profesión es un incansable investigador de la vida y obra de José Martí; lo que afianza la vinculación a su cubanía.
La conferencia debía realizarse en vivo pero las limitaciones impuestas por la pandemia COVID-19 llevaron a realizarse de manera online, lo cual permitió también la participación de usuarios de varias latitudes del mundo.
Se puede acceder a la conferencia a través del siguiente link: https://www.youtube.com/watch?v=8ZWXnAkg6HI&feature=youtu.be&fbclid=IwAR…
Consulado de Cuba en Santiago de Compostela

Tomado de: http://www.nacionyemigracion.cu

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Lo que Martí no dijo

José Martí ha sido uno de los pensadores más manipulados, tergiversados y a quien más frases falsas o de otros autores se le han adjudicado. En este artículo compartimos varias de ellas que jamás salieron del ingenio del Héroe Nacional de Cuba.

En su última visita a Cuba a finales de los años 90, el escritor uruguayo Mario Benedetti manifestó en Casa de las Américas estar sorprendido al ver que en las populares candongas vendían, pirograbadas en tablitas de madera, muchas frases que le atribuían erróneamente a él. Algo similar ha ocurrido con Gabriel García Márquez y otros célebres escritores, a quienes les han endilgado textos que jamás salieron de su ingenio.

Pero, quizás, uno de los hombres más manipulados, tergiversados y falsamente citados del mundo sea nuestro José Martí, de quien durante años se han difundido oraciones descontextualizadas, párrafos entresacados y hasta cartas apócrifas.

El escritor, periodista e investigador Luis Toledo Sande, en varios artículos publicados en sitios digitales,1 incluido su propio blog personal, ha puesto los puntos sobre las íes al respecto. De manera minuciosa e irrebatible desmiente varias citas achacadas al hombre de La Edad de Oro, y aclara otras desvirtuadas o inventadas con intencional saña.

Para la investigación, el también profesor y Doctor en Ciencias Filológicas por la Universidad de La Habana consultó y se apoyó en voces autorizadas sobre la obra del Héroe Nacional de Cuba; entre ellos, Roberto Fernández Retamar, Fina García Marruz, Ibrahim Hidalgo Paz, Ela López Ugarte, Pedro Pablo Rodríguez y Carmen Suárez León —los dos últimos, integrantes del equipo responsable de la edición crítica de las obras martianas.

De inmediato compartiremos con los lectores una breve compilación de algunas de tales citas «martianas» reproducidas asidua e invariablemente en carteles, paredes y, sobre todo, en internet, donde resulta mucho más preocupante, pues a ella acuden en mayoría padres y estudiantes para realizar tareas, ejercicios extraclases, talleres, seminarios o exámenes.

«Juraré ante la tumba de los muertos de la Guerra del 68, con flores, que Cuba tiene que darse una nueva constitución aprobada en referéndum. Pero antes el pueblo ha de conocer en consulta popular de qué va la nueva constitución y hacia dónde va como nación».

La frase se reprodujo durante los días previos al último referendo constitucional efectuado en nuestro país, y quienes ponían a Martí como su autor daban como fuente una carta suya a José Antonio Lucena, fechada en Filadelfia, el 9 de octubre de 1885. Pero, aclara Toledo Sande que no aparece ni en la misiva ni en ningún otro texto.

«La política es el arte de lo posible».

El Héroe Nacional tampoco profirió tales palabras. Como expresara el investigador cubano: «Si tal frase estuviera en algún texto de Martí, saltaría a la vista lo poco martiana que es», pues el organizador de la guerra necesaria nunca se detuvo ante dificultades ni obstáculos, y luchó, por el bien de todos, más por lo aparentemente imposible que por lo posible. Incluso, la cita ha sido atribuida a otros pensadores, como Aristóteles, Nicolás Maquiavelo, Otto von Bismarck o Winston Churchill.

Hasta el presidente Lenín Moreno ha utilizado la fabricada frase martiana con fines políticos. (Foto: Tomada de Internet)

«Cuando un pueblo emigra, sus gobernantes sobran».

No hay que ser erudito para saber la intencionalidad de quienes inventaron esta frase. Aquellos que aborrecen a la Revolución reproducen hasta la saciedad la falsa cita para, de cierta manera, culpar al Gobierno cubano —la han usado también contra el venezolano— de la emigración y del éxodo de profesionales. Conocen los perjuicios que cada día causa el bloqueo estadounidense a la isla y las penurias económicas sufridas por la población cubana durante décadas, pero se empeñan en ignorarlo de manera burda.

«Podrá —también se ha puesto “podría”— morir un hombre por los ideales de un pueblo, pero jamás ha de morir un pueblo por defender los ideales de un hombre».

La mala intención de esta otra frase no dista de la anterior. Es usada a conveniencia por aquellos que enfilan los cañones contra los líderes de procesos revolucionarios y progresistas. Para que tenga más impacto, nada más certero que achacársela a José Martí.

Una de las más conocidas entre las tantas frases atribuidas a Martí, y aunque existe, no pertenece al Héroe Nacional de Cuba, sino al escritor español Baltasar Gracián (1601-1658).(Foto: Tomada de Internet)

«Triste cosa es no tener amigos, pero más triste es no tener enemigos, porque quien enemigos no tenga, es señal de que no tiene: ni talento que le haga sombra, ni bienes que se le codicien, ni carácter que impresione, ni valor temido, ni honra de la que se murmure, ni ninguna otra cosa buena que se le envidie».

Una de las más conocidas entre las tantas atribuidas a Martí, y aunque la frase es verdadera, no pertenece al Héroe Nacional de Cuba, sino al escritor español Baltasar Gracián (1601-1658). Quienes lo duden, pueden buscarla en las obras de ese autor.

«Si los que hablan mal de mí supieran exactamente lo que yo pienso de ellos, hablarían peor».

Con solo un clic, cualquiera puede conocer que esta cita no pertenece a José Martí, sino al dramaturgo, escritor y cineasta francés, de origen ruso, Sacha Guitry (1885-1957).

«Robar libros no es robar».

Esta es otra cita que contradice la ética de Martí. Al parecer, el verdadero autor quiso con ella justificar tan cuestionable actitud, que quizás él mismo tiene.

La obra del Apóstol no se conoce reproduciendo simples citas, muchas falsas y tergiversadas, sino leyéndola, investigándola y estudiándola. Antes de asumir una frase como propia de él, es necesario antes contrastar sus textos, para no caer más en la trampa y pecar de ingenuos.

Tomado de: http://www.vanguardia.cu

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Textos enviados por los usuarios en homenaje a Martí

A su consideración el número de mayo de Apuntes Martianos del Citma, publicación de Club Martiano de la Delegación territorial del Citma en Holguín.
M.Sc. Leonardo Nieves Cruz
Presidente del Club
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MARTI SIEMPRE VIGENTE

 

Aquel soberbio y malsano

Que vandalice  a Martí,

Aunque haya nacido aquí,

No ha de llamarse cubano.

Que vaya y le de la mano

Al imperio que lo aúpa,

Que averigüe con su lupa

En su mente mercenaria,

Cuánto le pagan a un paria

Que de vasallo se ocupa.

 

Martí, hombre generoso,

Héroe de la Edad de Oro,

Lleva en sí todo el decoro

De mi pueblo valeroso.

Ante el imperio alevoso,

Es estandarte y bandera,

Martí es figura cimera

De principios y valores,

Y somos sus defensores

Ante la ofensa rastrera.

 

Martí, patriota y amigo,

Como genuino cubano,

A todos tiende su mano

Y desprecia al enemigo.

Rechaza yugo y postigo,

Inspira, llama, convoca,

El alma del pueblo toca

Con ese verbo rotundo,

Es paradigma del mundo

Y firme como una roca.

 

En cada escuela cubana,

En el campo y la ciudad,

Martí es nuestra dignidad,

Bastión y guía soberana.

Sol de ayer y de mañana,

Siempre al lado del deber,

La patria es dulce placer

Cuando se ama y defiende,

Y quien a Martí ofende,

Jamás nos podrá vencer.

 

Martí, Héroe Nacional,

Amigo franco y sincero,

En julio como en enero,

Honrado a carta cabal.

De su infinito caudal

Cuba libre se alimenta,

Rechaza odio y afrenta

Y al enemigo responde:

Con Martí vamos adonde

Solo la vergüenza cuenta.

 

Ha sido una sensación

Mi décima por Martí,

Gracias amigos, y aquí

Continúa la procesión.

Lo amerita la ocasión,

El momento es de crear,

Al enemigo enfrentar

Con el escudo martiano,

Machete mambí a mano,

Nuestra cultura salvar.

 

Su legado  singular

Es alma de pueblo bravo,

Desde Maisí hasta el Cabo

Nunca deja de luchar.

Todos van a fracasar

Contra Cuba en el intento,

Mi pueblo es irredento

En Baraguá y en Girón,

Si no aprenden la lección,

Lo siento mucho, lo siento.

 

Del alma sale la rima,

Como la rabia también,

Por Martí rechazo a quien

Por bueno no lo estima.

Para alcanzar esa cima

De su rico  pensamiento,

No vale el atrevimiento,

El agravio ni la ofensa,

Cuba libre lucha y piensa

En Martí a cada momento.

 

A Martí no se le ultraja,

Ni se le ofende tampoco,

Quien haga eso es un loco

Que para otros trabaja.

A esa condición tan baja

Llegan los sietemesinos,

Que perdieron los caminos,

Cobran como mercenarios,

Y son capaces de varios

Actos y agravios mezquinos.

 

Con el ultraje a Martí

Los enemigos pretenden,

Pagar a los que se venden

Por lentejas y maní.

Me sorprende ver aquí

Algunos antisociales,

Con raquíticos avales

Al imperio le hacen juego,

Y quieren mostrarse luego

Críticos de nuestros males.

 

Martí lo dijo muy claro:

Es la hora de los hornos,

Y mis cubanos contornos

Se iluminan con su faro.

Frente al imperio me paro

Con la prédica martiana,

Mi Cuba libre y temprana

No mendiga su derecho,

Lo conquista con el pecho

Y el ejemplo de Mariana.

 

A Martí se le venera,

Para mal no se le toca,

Y si alguien se equivoca,

Ha de pagar su ceguera.

La respuesta justiciera

El pueblo la sabe dar,

En el momento y lugar

Que el enemigo merece,

Si en el intento perece,

Maceo lo supo alertar.

 

A Martí se le respeta,

Al Che, Fidel y Camilo,

O chocarán con el filo

Del machete y la saeta.

Terremoto ni cometa

Nos quitarán la alegría,

La gloria ni la poesía

De mi Cuba solidaria,

Aunque la red mercenaria

Intente apagar el día.

 

Yo sé que es inagotable

La vigencia de Martí,

Para quien le quiere aquí

Es como un río insondable.

Toda su obra es loable,

No se rinde ni se vende,

Y al cobarde que pretende

Borrar lo que simboliza,

Bien merece una paliza

Para ver si así lo entiende.

 

Martí es patria y libertad,

Sacrificio y resistencia,

Y su magnífica herencia

Es fuente de dignidad.

Martí es la posteridad,

De Cuba brújula y suerte,

Su figura no es inerte,

Pero mirando al futuro,

Martí es triunfo seguro

Y sin él, abismo y muerte.

 

Cada vez que se requiera,

Ante amenaza o peligro,

Lucho por Cuba, no emigro

Y mantengo mi trinchera.

En paz construir quisiera

Sin presiones ni bloqueo,

Pero si al vecino veo

En pose baja y servil,

Le echo mano al fusil

Con el brazo de Maceo.

 

De mi arsenal de soldado

Poco a poco voy sacando

Las armas que voy usando

Contra el vecino malvado.

El enemigo está al lado,

De cero a noventa millas,

Y las perversas semillas

Que pretenden cultivar,

Nunca van a germinar

Entre fuegos y mirillas.

 

Aquí nos toca vivir

Con el amigo sincero,

Pero al enemigo fiero

Lo sabemos combatir.

Aquí no se va a rendir

Nadie ahora ni mañana,

Cuba libre y soberana

Siempre seguirá luchando

Y aquí lo digo cantando

Porque a mí me da la gana.

 

El enemigo arremete

Con toda su fortaleza,

Pero ignora la fiereza

De las cargas al machete.

Y si con Martí se mete

Cuba es un avispero,

En julio como en enero

Mi rosa blanca florece,

Y Cuba unida se crece

Sin dejar su derrotero.

 

Los enemigos de aquí

Quieren levantar cabeza,

Y hacen cualquier vileza

Por mancillar a Martí.

Deben conocer que así

No podrán llegar muy lejos,

Porque jóvenes y viejos,

Y niños en las escuelas,

Somos firmes centinelas

Contra vulgares tipejos.

 

Los enemigos de allá

No podrán mandar aquí,

Con Fidel y con Martí

Nadie nos derrotará.

El pueblo sabe y sabrá

Su lugar en la contienda,

Aquel que su patria venda

No podrá darnos lecciones,

Ni comprar los corazones

Como artículos de tienda.

 

La vergüenza de Agramonte

Y el machete de Maceo,

A Gómez y Céspedes veo

Y a Martí en el horizonte.

Cuba lucha desde Aponte

Con Carlota y los demás,

Patriotas que aquí verás

En sucesivas acciones,

Nutren las generaciones,

Adelante y nunca atrás.

 

Con antorchas o sin ellas,

Esta juventud cubana,

Es la coraza temprana

De las futuras estrellas.

Ante las nuevas querellas

Van dando paso adelante,

Cada uno es comandante

De su propio regimiento,

Martí en el pensamiento

Y el enemigo que aguante.

 

Hay que salvar la cultura,

Es lo primero a salvar,

Dijo Fidel y hay que estar

Con el escudo a esa altura.

En momentos de fisura

Ante cualquier improperio,

Martí es virtud y misterio,

A nuestro lado camina,

Mira de lejos, se empina

Y su arenga es un salterio.

 

Toda Cuba es un Martí,

Desde niños lo sabemos,

Y juntos la defendemos

De San Antonio a Maisí.

Los  malnacidos que aquí

Se pliegan al enemigo,

Son vasallos del ombligo,

Sin cultura ni valores,

A su patria son traidores,

Yo los rechazo y maldigo.

 

Martí no vive escondido,

Ni apartado en un rincón,

Es paradigma y acción,

Es pueblo alegre y unido.

Libre, justo, agradecido

Y ofrece su mano franca,

Combate al que le arranca

Sus recursos y derechos,

Sin odio vence los trechos

Al son de la rosa blanca.

 

El enemigo se empeña

En denostar a Martí,

Pero no podrán aquí

Venir a quebrar su enseña.

Cuba es una firme peña

De heroísmo y dignidad,

Martí es unión y verdad

Por la justicia social,

Y el derecho universal

Al sol de la libertad.

 

Cuba lucha con fervor

Pese al arcaico bloqueo,

Del imperio burdo y feo

Por un futuro mejor.

Nos sobra fuerza y valor

Para cumplir el empeño,

Y hacer realidad el sueño

De los próceres de ayer,

Y cada cual pueda ser

Dueño del futuro, dueño.

 

Quien pretenda entrar aquí

En son de guerra le digo,

No habrá paz al enemigo,

Pero ni un tantito así…

De aquí saldrán por allí

Con el ánimo maltrecho,

Por violar nuestro derecho

Como un país soberano,

A decidir mano a mano

Y para todos provecho.

 

Este complejo escenario

Demanda unión y justicia

Para todos, cual primicia

Frente al hostil adversario.

El más vulgar mercenario

No puede hacerse valer,

Tenemos que defender

Los avances alcanzados,

Como los dignos legados

Y al pasado no volver.

 

El combate de Dos Ríos

Se hizo piedra, monumento,

A la obra y pensamiento

Del gigante de más bríos.

Bajo los copos sombríos

De los árboles del monte,

Cruzó por el horizonte

Como una estrella fugaz,

Martí no descansa en paz,

Es nuestro mayor arconte.

 

Fco. Javier Viamontes Correa

Embacuba Zambia,

13 de Mayo 2020.


La Cátedra Martiana de la UCR, la Municipalidad de Orotina y la Asociación Convergencia Martiana, recuerdan el 125 Aniversario de la muerte de José Martí en un acto simbólico en el Liceo José Martí y en el parque de Orotina. En las fotografías, la Coordinadora de la Cátedra José Martí UCR, Marjorie Jiménez Castro, el alcalde de Orotina Benjamín Rodríguez Vega, la presidenta de la Asociación Convergencia Martiana, Dulce Umanzor Alvarado y Fabián Méndez, comunicador y expresidente de la Asociación de Estudiantes de la Universidad de Costa Rica, Sede del Pacífico.
                                               
Con un saludo de paz y bien,                      
 
Dulce Umanzor Alvarado
Asociación Convergencia Martiana
Teléfono 8392-0152
—————-

Estimados colegas

Soy profesora de la Facultad de Ciencias Médicas de la povincia Las Tunas, la cual soy presidenta de la Asociación de la UNHC
mi familia y yo nos unimos a la convicatoria por los 125 años del natalicio del Apostol José Martí teniendo como iniciativa confeccionando el traje en homenaje a Martí, donde mi hija de 9 años Berenice Ruedas Tamayo escuela primaria Boris Luis Santa Coloma lleva el traje, ella es seguidora del pensamiento martiano, la cual es asociada a dicha organización, siente la muerte de Martí por la enseñanza que nos dejo como legado y para ella es un honor participar porquede esa manera ella lo honra ym familia tambien le enviamos saludos a todo el colectivo

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El personaje más difícil de Damián

Damián Antonio Rodríguez ha cambiado mucho, pero su mirada, penetrante y melancólica, todavía reflejan la inocencia del personaje que interpretó hace casi una década en la película José Martí: El ojo del canario. Su voz grave no es ya la de un muchacho que transita hacia la adolescencia, y varios tatuajes le marcan el cuerpo. En cada oreja tiene un hueco, de esos que llaman expansiones, y de la nariz le cuelga una argolla plateada. Ahora tiene 25 años y resulta imposible reconocer, tras su barba y bigote, a aquel niño que encarnó al Pepe niño.
El joven que tengo delante recuerda como un momento clave de su vida el rodaje del largometraje dirigido por Fernando Pérez. ¿Cómo llegaste al filme?, ¿cuál fue tu experiencia durante el rodaje?, ¿por qué abandonas la actuación? Comenta Damián que antes de formar parte del elenco de la cinta, participó en “El cohete”, teleplay futurista dedicado al programa televisivo El Cuento.
Cuando cursaba octavo grado, cuenta, pertenecía a una compañía de magia de Santo Suárez y a un taller de títeres del municipio capitalino Arroyo Naranjo. Allí comenzaron sus inclinaciones artísticas. En esos y otros grupos de niños aficionados al arte, Fernando Pérez y su equipo, realizaron un casting para seleccionar a quien representaría a Pepe posteriormente. Los aspirantes no hicieron pruebas de actuación. Sin embargo, desarrollaron exámenes de vestuario, maquillaje y cámara, en las distintas locaciones donde se filmaría la película.
“Al principio, mi familia y yo pensábamos que me habían elegido para actuar de extra, tapar un hueco en la pared. Cuando Fernando Pérez nos dio la noticia fue una gran sorpresa. Todos estaban contentos con la idea de tener un actor en casa”, recuerda el joven. Para lograr el personaje, Rodríguez aprendió a escribir con las plumas características del siglo XIX, incluso llegó a imitar la caligrafía del más universal de los cubanos. También le enseñaron a montar a caballo sin silla, “al pelo”, como se dice en los campos de Cuba.
Entre risas rememora que durante la filmación de una de las tomas con el animal, se cayó al suelo, pues un músculo de la pierna se le tensó, debido a la cantidad de horas que estuvo sobre el caballo. “Por suerte fue solo un susto”. Cuando él llegaba a las filmaciones, el realizador le quitaba lo que tenía en los bolsillos: el teléfono, el paquete de cartas, los
utensilios para hacer trucos de magia. “Era muy intranquilo. Yo siempre me ponía a hacerle cuentos a todo el mundo. A veces Fernando me trancaba en un cuarto para que nadie me diera conversación. ¡Hasta la comida me llevaban allí!”
Después de finalizados los seis meses de grabación, la concepción de Damián con respecto al Maestro cambió en gran medida. “En la escuela te muestran a Martí como un hombre que no camina, vuela. Te lo enseñan como esa persona perfecta, pura e inocente.
Gracias a la preparación que recibí y a todos los lugares a los que me llevaron, aprendí que Martí era un ser humano igual a todos los demás, y que, de niño, en ocasiones, se portaba mal de la misma manera que lo hace el resto”.
Luego de terminar la película, estuvo un tiempo en la compañía El Hombrecito Verde. Continuó con su grupo de magia. Sin embargo, abandonó el mundo de la actuación a pesar de haber entrado en él por la puerta ancha.
-¿Por qué?
“Me frustré ya que no pude ingresar en la ENA (Escuela Nacional de Arte). Me faltaban veinte milésimas de promedio académico para poder hacer las pruebas de actitud ¡Veinte milésimas!. Lo mismo sucedió para entrar en Circuba”.
Actualmente, Damián estudia Veterinaria. Realiza incursiones momentáneas en la pintura urbana, los llamados grafitis. Ama ir con sus amigos a Las Terrazas, Pinar del Río, a practicar allí mountain bike, un deporte extremo que consiste en montar bicicleta en las
montañas, o como él mismo dice “tirarse de los barrancos”. Es padre soltero de un bebé de cuatro años que se llama igual que él. Reconoce que la experiencia de la paternidad fue muy difícil al principio. “Crío a mi niño yo solo desde que tiene un mes y medio de nacido, pero con el apoyo de mi familia, y en especial de mi mamá, he logrado salir adelante. Este es el papel más difícil e importante que he tenido que interpretar, y por suerte el personaje no acaba con un simple ¡corten!”.

*Estudiante del curso Grandes Periodistas (José Martí) que se imparte
en la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana (11na.
edición).

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Martí a través de los ojos del cineasta Fernando Pérez

Llegó como quien tiene que llegar, con gesto desenfadado y sonrisa sincera. En una posición juvenil, quizás para acercarse a nosotros o porque la sencillez es una de sus cualidades más visibles, se sentó en la mesa ignorando la silla que yacía frente a él.
Esta visita había sido deseada por todos los estudiantes que, como nosotros, decidieron redescubrir a José Martí cada miércoles en el último turno de clases. Por eso, muchos nos sentíamos dichosos aquella tarde pues, tras ocho años de lejanía, volvía a la Facultad de
Comunicación ese cineasta admirado e intrigante.
Con la bienvenida que sustituía la clásica e innecesaria presentación de nuestro invitado, comenzó la amena charla. Mientras los profesores rememoraban la visita anterior, algunos se dedicaban a tomar fotos como paparazzis, y otros ni siquiera nos atrevíamos a sostenerle la mirada. Aunque nunca se mostró pretencioso, le precedían los méritos y
popularidad de sus obras.
Un profesor, que había sido testigo como estudiante de la visita de Fernando a la Facultad de Comunicación en 2011, aconsejaba aprovechar al máximo la experiencia. Entre felices recuerdos de aquella vez, auguraba la posibilidad de saciar nuestras dudas. Pero ¿quién era ese realizador que tanto interés suscitaba en los amantes y estudiosos del Apóstol? A quedar prendados, aún más, de la mágica historia y personajes de la película José Martí: el ojo del canario, de 2011, nos convocaba aquella tarde Fernando Pérez.
El líder de los clandestinos dejó de esconderse detrás de la pared de las palabras y se presentó ante nosotros como lo que es: un martiano insumiso, que niega la perenne idealización del Maestro, que sigue al Martí de carne y hueso.
Nos vino a hablar específicamente de esa entrega cinematográfica, esa que es capaz de regalarnos una mirada diferente y novedosa del Martí que conocemos desde la primera enseñanza. Aunque el filme era el motivo de la charla, secretamente esperábamos más que un simple cine debate. Desentrañar las pasiones del autor era nuestro verdadero
deseo. Sin embargo, permanecen las ganas de redescubrir la etapa menos conocida del Apóstol: su infancia y juventud. El principal pretexto para hablar eran los sentimientos y convicciones que estuvieron presentes a la hora de rodar esta película más que de su guion, actuaciones, vestuarios o escenografía.
¿Por qué el joven Pepe?, nos preguntábamos todos en silencio. ¿Por qué no explorar en el filme la época que inmortalizó a Martí? Como si Fernando nos estuviera escuchando comentó emocionado que para él: “la personalidad martiana es tan compleja que resulta imposible exponer toda su grandeza en una película. Su infancia y adolescencia son las
etapas menos conocidas, y verdaderamente fueron las formadoras del germen de su verdad”.
Un momento clave de la conversación fue cuando aclaró que no venía solo como un apasionado del séptimo arte, sino como el profundo martiano que es. Entonces todos comprendimos el valor humano y patriotismo de este cubano al ofrecer su visión del Maestro. Una imagen fundamentada en su concepto de que: “Cada cubano tiene un
Martí, y el que me acompaña lo hace por una razón más emotiva que histórica”.
Nosotros mismos nos habíamos hecho esa pregunta varias veces. A varios los acompaña el Martí periodista, a otros el patriota. Pero algunos llevábamos en el pecho el mismo Apóstol que Fernando: el apasionado.
La mirada poética martiana nos llenaba más, tal vez, que otras dimensiones de su vida. Esa capacidad para no odiar, para mirar las cosas solamente con los ojos del corazón.
Aquella conversación, devenida entrevista y luego de nuevo íntima charla, fue de las más placenteras en nuestra corta vida en el Periodismo. Reafirmar que desacralizar a Martí no es un pecado, sino una bondad que nos regala al Apóstol en su inmensidad, fue, tal vez,
la mayor enseñanza que guardamos.
Sembrando en nuestras mentes de jóvenes periodistas el ferviente deseo de investigar más sobre esa etapa de la vida martiana, terminaba Fernando Pérez su intervención entre chistes y secretos sobre la realización del filme. Una foto grupal y la promesa de un pronto
regreso marcaron el adiós de nuestra conversación aquella tarde.

Los autores son estudiantes del curso Grandes Periodistas (José Martí) que se imparte
en la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana (11na
edición).

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Del legado martiano

En el 125 aniversario del fatídico momento en que José Martí cayó herido de muerte, en su primer combate armado de frente al enemigo, deben ponerse de relieve sus enormes aportes al pensamiento revolucionario cubano. En estas breves notas me referiré a algunos de los aspectos del legado martiano cuya vigencia ha de resaltarse en los momentos actuales.

El estudio de las ideas de José Martí no tiene como objetivo el desarrollo de habilidades pragmáticas para el uso de fragmentos o páginas de sus textos como apoyo justificativo de determinados hechos o criterios del presente. Debe conocerse profundamente el pensamiento del Maestro, valorar su permanencia, la proyección de aquellas concepciones que elaboró para su época y que la han transcendido; los principios que constituyen la base de su ideario, el dominio del método cognoscitivo que le permitió penetrar las realidades que lo rodeaban, así como su visión de la responsabilidad del hombre ante la sociedad. A la vez, ha de estudiarse su vida, pues en él se da la cualidad poco común de la correspondencia entre la prédica y la actuación: no sólo compartió los anhelos y logros de su pueblo, sino también sus angustias y carencias.

La legitimidad mayor de las ideas martianas se halla en su enraizamiento en la realidad continental y cubana, por haber surgido del conocimiento profundo de estas. En ninguna obra de un pensador de otra época aparece la descripción del mundo de hoy, de sus problemas y de las soluciones para estos. Sólo si somos capaces de establecer acertados análisis comparativos y tener en cuenta tanto las circunstancias diversas como los valores permanentes, con su estudio podremos lograr un acercamiento enriquecedor a los retos actuales, lo que  sería más difícil si los enfrentáramos desprovistos de lo que podemos considerar como un legado valorativo de generaciones anteriores.

Esta herencia intelectual puede contribuir a encontrar las claves del conocimiento del pasado y del presente, que no se hallan en leyes supuestamente universales, aplicables a cualquier realidad, sino en el estudio sistemático de ésta, para descubrir  las verdades e interpretarlas adecuadamente. El método ha de orientar las búsquedas y establecer los principios. Martí consideraba que debía llevarse a cabo el análisis de los factores reales del país: “Conocerlos basta,—sin  vendas ni ambages; porque el que pone de lado, por voluntad u olvido, una parte de la verdad, cae a la larga por la verdad que le faltó, que crece en la negligencia, y derriba lo que se levanta sin ella”. [Obras completas, La Habana, 1963-1973, tomo 6, página 18.]

El error, advirtió, podría generarse si, una vez conocidos los fenómenos, se pretendiera amoldarlos a esquemas prehechos, vía segura para el fracaso a mayor o menor plazo. De magnitud igualmente equivocada sería apelar a la imposición coercitiva, con negación del centro mismo del proyecto martiano, el hombre. El bienestar de éste no debe esgrimirse como pretexto para actuar contra la naturaleza humana. No es con una “concepción celeste del mundo” [OC, 2, 76] como pueden hallarse las soluciones al hambre, la incultura y el atraso económico. Hay que “apearse de la fantasía” y “echar pie a tierra con la patria revuelta”, [OC, 3, 140] pues se actúa con personas diversas, cuyas aspiraciones no son el logro de una situación paradisíaca, sino de una sociedad donde impere la justicia social, y ésta ha de presentarse como alcanzable. Imperfecta, pero posible.

La sabiduría radica en comprender el mundo actual. El proyecto de emancipación humana no se halla en el escape ilusorio ante las nuevas condiciones, sino en el enfrentamiento a sus aspectos negativos. La historia no se detiene en ningún punto de negación, ni el género humano es presa de un retorno cíclico, como pretenden hacer creer quienes optan, consciente o inconscientemente, por un inmovilismo paralizante que les garantice la permanencia estática de lo existente, sin comprender que las fuerzas sociales de un país no pueden hallarse eternamente entre límites prehechos, y que de no encauzarse hacia la satisfacción de los intereses y necesidades legítimas de las mayorías populares, estas hallan el modo de lograrla y, en ausencia de una adecuada dirección, podrían actuar en detrimento del bien patrio. No cabe una excesiva idealización de las potencialidades humanas, sobre lo que Martí advirtió: “los pueblos no están hechos de los hombres como debieran ser, sino de los hombres como son. Y las revoluciones no triunfan, y los pueblos no se mejoran si aguardan a que la naturaleza humana cambie”. [OC, 2, 62]

El hombre es el gestor, el actor y el beneficiario de la revolución a que aspiraba para su país. Advirtió que la dicha futura de Cuba se encontrará “en el pleno goce individual de los derechos legítimos del hombre”; [OC, 3, 139] que la República ha de tener “por base el carácter entero de cada uno de sus hijos, el hábito de trabajar con sus manos y pensar por sí propio”, [OC, 4, 270] lo que para él constituía no sólo un derecho, sino un deber: “El primer deber de un hombre es pensar por sí mismo”. [OC, 19, 381]

Para el dirigente político que llamaba a su pueblo a una guerra de liberación nacional contra un poder absoluto, intransigente, antidemocrático, no bastaba con formar combatientes para las batallas que se librarían con fusiles, sino para los enfrentamientos ideológicos que tendrían lugar antes, durante y después de la contienda. “De pensamiento es la guerra mayor que se nos hace: ganémosla a pensamiento”. [OC, 4, 121] Expuestas cuando ya había comenzado la guerra de independencia, estas palabras dan la medida de la importancia concedida por Martí a la labor del enemigo en su aspiración de ganar para sí las conciencias de los indecisos y los débiles, los confundidos y las vacilantes, y de generar confusión en las filas de los revolucionarios. A esta forma peculiar del plan de batalla del contrario había de contestarse ¾ha de responderse, siempre¾ con la exposición sincera y franca de la verdad, sin ambages, de modo que cada ciudadano asuma la defensa del proyecto común, de todos, como un acto consciente, no como acatamiento sumiso, único modo de lograr que cada patriota, donde quiera que se encuentre, aislado o como parte de un conglomerado menor o mayor, sea capaz de desplegar la lucha por la vida frente a quienes pretendan aniquilar la existencia de la nación.

De este modo, haciendo válido el legado martiano, la obra mayor del pueblo cubano crecerá sobre bases sólidas.

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Debate sobre la vida y la obra de José Martí en el espacio Dialogar, dialogar…, de la Asociación Hermanos Saíz.

Como homenaje a los 125 años de la caída en combate de José Martí, tuvo lugar un foro debate en línea, en el que participaron destacados estudiosos de la vida y la obra del prócer cubano, quienes respondieron a las preguntas de los internauta en tiempo real, durante más de dos horas, a partir de las 10:00 a.m. Este espacio de intercambio, creado por la Asociación Hermanos Saíz hace ya algunos años, adopta ahora esta modalidad, debido a las medidas restrictivas que se aplican para combatir las circunstancias epidemiológicas adversas.

A partir de reflexiones circuladas con anterioridad, debidas a la autoría del Dr. Eduardo Torres Cuevas, director de la Oficina de la Oficina del Programa Martiano, de la Dra. Marlene Vázquez Pérez, directora del Centro de Estudios Martianos, del Dr. Fabio Fernández Batista, profesor de la Universidad de La Habana y miembro de la AHS, y  el Msc. Yusuam Palacios Ortega, Director de la Fragua Martiana y presidente del Movimiento Juvenil Martiano, se suscitó el intercambio de opiniones con un público de jóvenes internautas, y se respondieron alrededor de un centenar de preguntas y comentarios. Coordinó el foro Yasel Toledo Garnache.

Entre las inquietudes recurrentes a lo largo de todo el debate, estuvo la necesidad de apropiarnos cada vez más del legado martiano y la búsqueda de nuevas fórmulas  para propiciar el  acercamiento de ese rico acervo literario, filosófico, ideológico y político a los lectores más jóvenes, pues el mismo constituye la mayor riqueza cultural de la Nación. Se destacó la urgencia de ser creativos, de estimular el interés de los más jóvenes a partir del empleo de sus códigos y de insertarnos cada vez en las plataformas y soportes  digitales de difusión.

También se aludió desde diferentes ángulos a circunstancias biográficas de Martí, como el presidio político y su caída en combate, y zonas de la obra martiana que pueden interesar a los adolescentes. Además, se compartieron links procedentes de diversas fuentes digitales que pudieran resultar de interés y que sirvieron como argumentos durante el diálogo.  Fue realmente una mañana fructífera y un homenaje digno de José Martí.

Todo ese valioso material está disponible y puede ser consultado en : http://www.ahs.cuforodebate-marti-dialogo-con-el-presente-espacio-dialogar-dialogar

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José Martí en LASA

En mayo de 2020 tuvo lugar, en el Congreso Virtual LASA 2020, un panel dedicado al estudio de la vida y obra José Martí, Apóstol de la independencia cubana e insigne hispanoamericano. La sesión estuvo dirigida por la Dra. Alina Camacho-Gingerich, de St. John’s University; Francisco Solares-Larrave, de Northern Illinois University, y la Dra. Lourdes Ocampo Andina, investigadora titular del Centro de Estudios Martianos de La Habana.

Solares- Larrave, de origen guatemalteco, disertó sobre el diario martiano “[De Izabal a Zacapa]”, en “Martí, Modernity and the Other in his early Travel Writings on Guatemala” se adentró en la dicotomía tradición- modernidad, en el contraste entre la naturaleza y los habitantes del lugar y las referencias intertextuales, citadas por el propio autor; y centró su interés además en las anotaciones lexicales que aparecen en dicho diario.

Por su parte Camacho-Gingerich, con la ponencia “Antonio Maceo and Jose Marti in Costa Rica: A Model of Inter-American Collaboration” presentó parte de un libro que realiza, sobre la estancia de José Martí y Antonio Maceo en Costa Rica y resumió los contactos de ambos en este país, así como sus actuaciones y relaciones, con múltiples alusiones a la obra martiana y a la historia continental y los aportes hemisféricos a las luchas independentistas cubanas.

Ocampo Andina habló en: “José Martí: la construcción del imaginario americano” sobre los resultados de la investigación acerca de los fragmentos martianos, y centró su exposición en la construcción simbólica de la tropología americana, a partir de las anotaciones martianas en hojas sueltas, aludió a la superposición de culturas y la relaciones intertextuales que establece el autor cubano con literaturas de épocas y latitudes diversas.

La sesión terminó con un enriquecedor debate sobre la americanidad en la obra martiana, sus labores centroamericanas y la figura del indio. En línea se presentaron siete participantes que debatieron sobre la obra martiana y su trascendencia. El panel contribuyó a la divulgación y al debate sobre la figura martiana en el entorno continental.

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Homenaje a Martí en el aniversario de su caída en combate

Este 19 de mayo de 2020 se cumplen 125 años de la caída en combate de José Martí.  Esta es, para los cubanos de bien, una fecha trascendental de nuestra historia, que se conmemora siempre con sentimiento, gratitud y optimismo, porque como escribió el propio Martí, “La muerte no es verdad cuando se ha cumplido bien la obra de la vida. “[1]

En circunstancias normales, en días cercanos a la fecha hubiese tenido lugar el Coloquio Internacional “Los Estados Unidos en la pupila de José Martí”, en el que se habría rendido homenaje al prócer, a la vez que se generaría un jugoso debate a partir de ponencias y conferencias centradas en diversos ejes temáticos.

Hoy, en medio de la difícil coyuntura epidemiológica que enfrenta la Humanidad, solo es posible rendir tributo a su memoria a partir de nuestra presencia en los medios, especialmente en el Portal José Martí, del Centro de Estudios Martianos. La familia cubana, esa que Cintio Vitier definiera como “camino hacia la Patria,” está ahora cumpliendo el sagrado deber de sobrevivir, practicar la solidaridad humana y educar desde casa a las nuevas generaciones. A esa familia solicitamos que deje testimonios de su homenaje a Martí en este aniversario especial, y que continúe actuando con la valentía, responsabilidad y disciplina que demanda el momento presente.

A los investigadores, editores, profesores, estudiantes, los convocamos a debatir con nosotros sus opiniones en torno a cualquier tema relativo a la vida y la obra de José Martí, especialmente lo que atañe a su mirada hacia los Estados Unidos, en la sección Comentarios al final de esta nota. No se trata sólo de su pensamiento antimperialista, aspecto medular de su legado y de gran actualidad en nuestros días. Urge conocer a fondo sus magníficas Escenas Norteamericanas, en las que cuajó la mejor prosa española del XIX. Con ellas fundó el Modernismo y expuso su ideario emancipador. A través de ellas es posible acceder a una visión cultural, en el sentido amplio del término, del país norteño, aprehendido en todas sus complejidades e interioridades, que abarcan desde lo histórico, lo social, lo político, lo económico, lo artístico y literario, hasta la vida cotidiana en toda su diversidad.

Urge releer su poesía toda, desde textos como “Amor de ciudad grande”, tan vinculado a su periodismo neoyorquino, hasta sus Versos sencillos, escritos en aquel “invierno de angustias”, en que se cernía sobre nuestro continente la avalancha de promesas, de engaños, de seducciones, de amenazas, de la Conferencia Panamericana. Leamos su discurso dirigido a los delegados latinoamericanos a ese cónclave, en el homenaje que les rindió la Sociedad Literaria Hispanoamericana de Nueva York, el 19 de diciembre de 1889, y que ha pasado a la historia como “Madre América”. No olvidemos la enseñanza ejemplar que dimana de él, en ese análisis paralelo del Norte y el Sur del continente, que explica desde los orígenes las diferencias de desarrollo histórico y socioeconómico de las dos regiones, y apuesta por la fidelidad a los orígenes: “Pero por grande que esta tierra sea, y por ungida que esté para los hombres libres la América en que nació Lincoln, para nosotros, en el secreto de nuestro pecho, sin que nadie ose tachárnoslo ni nos lo pueda tener a mal, es más grande, porque es la nuestra y porque ha sido más infeliz, la América en que nació Juárez”.[2]

Repasemos “Nuestra América”, punto más alto del ensayo latinoamericano, y texto indagador, como ningún otro, en los problemas acuciantes que debía resolver el continente a finales del XIX. Ellos, amén de las obvias diferencias epocales, siguen siendo hoy casi los mismos. No releguemos páginas menos conocidas que las citadas, pero verdaderamente trascendentes, como “La verdad sobre los Estados Unidos”[3]  o “¿A los Estados Unidos?”,[4] en los que sintetiza de manera ejemplar su credo antimperialista.

Vayamos a su epistolario, donde está el hombre entero, palpitante de pasión, de convicción revolucionaria, de afectos familiares, de devoción a la amistad, de sentimiento patriótico. Constatemos la limpieza y coherencia de su ser, en esa cuartilla tan personal, que no estaban destinadas al gran público en el momento en que fueron escritas. Disfrutemos otra vez La Edad de Oro, ese clásico de la literatura para niños y jóvenes, grato y revelador en cualquier etapa de la vida.

Hagamos nuestras, en la quietud del hogar, estas piezas cenitales. Meditemos en su alcance y utilidad, intercambiemos nuestros criterios, compartamos lecturas y opiniones con amigos y familiares en las redes sociales, y sobre todo, seamos martianos, lo cual significa no claudicar, hacer el bien, y  tener fe “[…] en el mejoramiento humano, en la vida futura, en la utilidad de la virtud […].”[5] Ese es hoy el mejor homenaje y la flor más hermosa.

Centro de Estudios Martianos

[1] José Martí. “Pilar Belaval.” OCEC, t. 3, p. 163.

[2] JM: “Discurso pronunciado en la velada artístico-literaria de la Sociedad Literaria Hispanoamericana”, 19 de diciembre, 1889, OC, t. 6, p. 134.

[3] Texto publicado en Patria el 23 de marzo de 1894. Véase: José Martí En los Estados Unidos. Periodismo de 1881 a 1892. Edición Crítica. Coordinación de Roberto Fernández Retamar y Pedro Pablo Rodríguez. Colección Archivos- Casa de las Américas, 2003.

[4]Apareció en La Doctrina de Martí, Nueva York, 15 de agosto de 1897. OC, t. 28, pp. 289-290.

[5] JM: Dedicatoria a Ismaelillo. OCEC, t. 14, p. 17.

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Martí, siempre el Líder, el Maestro, el Apóstol

Seguramente  nadie pensó en la muerte en el campamento de  Dos Ríos aquella ajetreada mañana del 19 de mayo de 1895. Es probable que la noche antes Martí interrumpiera su carta a Manuel Mercado ante la llegada de Bartolomé Masó con su tropa de jinetes manzanilleros, quienes luego siguieron hacia el campamento de la Vuelta Grande para dar descanso a la caballería.

El encuentro con aquel patriota que, junto a dos de sus  hermanos, había secundado a Céspedes el 10 de Octubre, era imprescindible para la organización y dirección de la guerra, pues Masó, además de ser  el líder patriótico de su región natal, significaba la continuidad de la nueva contienda con la revolución iniciada en Yara, como escribiera semanas atrás Martí en el Manifiesto de Montecristi.  Por eso, bien temprano, antes de dirigirse a La Vuelta Grande, el Maestro escribió el que sería su último texto: una nota a Máximo Gómez  informándole del arribo de Masó.

Lo sucedido después le impidió continuar  la misiva al mexicano amigo, a quien, como indican las líneas finales, comenzaba a hablarle de sí: “… puesto delante lo de interés público, le hablaré de mí.”. Perdimos, pues, la posibilidad de tener su análisis más personal, más íntimo, si cabe decir así en su caso, y en esta carta, en la cual lo que él llama “lo público” es nada más y nada menos que la argumentación de su ambicioso proyecto antimperialista y liberador de estatura continental y universal:  “impedir a tiempo con la independencia de  Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y  caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América.”

A caballo, en compañía de la docena de hombres que le había dejado Gómez al salir de operaciones; a Masó, a la espera del General en Jefe, que se les une poco después del mediodía.  Y mientras se prepara la comida Masó, Gómez y Martí hablan a la tropa mambisa. Había exaltación patriótica, alegría, vivas a los jefes. Fue aquel el cuarto y último discurso mambí de Martí.  Gómez lo recuerda así en su Diario de campaña: “Pasamos un rato de verdadero entusiasmo.  Se arengó a la tropa y Martí habló con verdadero ardor y espíritu guerrero…”  Casi que a su fin, en tropel exaltado, todos subieron a sus monturas para ir en busca del enemigo. El orador iba entre ellos.

Durante aquellas semanas en el oriente cubano llegó a su máxima expresión el liderazgo martiano.  Su camino hacia ello se había iniciado a su vuelta a Cuba en 1878, al entrar a conspirar contra el colonialismo y ser electo el año siguiente vicepresidente de un  Club Central Revolucionario en La Habana para dirigir la conspiración en la Isla, a pesar de su reserva en cuanto a la peligrosidad de ese tipo de organismo ante la vigilancia de las autoridades españolas. Al ser deportado a la metrópoli y escapar  para reunirse en 1880 con el general Calixto García en Nueva York, este reconoció sus  capacidades y al embarcar hacia Cuba lo dejó interinamente a la cabeza del  Comité Revolucionario que desde esa ciudad  dirigía la Guerra Chiquita en curso.

Así se fue destacando el liderazgo martiano, quien junto a sus condiciones como organizador y como movilizador con la pluma y la oratoria, iba elaborando y ofreciendo nuevas perspectivas en el combate contra el colonialismo. Desde entonces fijó dos  bases esenciales: la nueva revolución no sería consecuencia de la cólera sino de la reflexión, y el pueblo, “la masa dolorida” era el verdadero jefe de las revoluciones. Así, la pelea para la libertad debía obedecer a un plan, a un proyecto, a una organización, cuya base social serían las grandes mayorías populares.

Más  de diez años de intentos fracasados, de divisiones entre los patriotas, de aparente predominio de las ideas reformistas dentro de Cuba, de reaparición de voluntades anexionistas aupadas desde Estados Unidos, fueron afrontados por Martí al crear el Partido Revolucionario Cubano en 1892. Él, quien había ido formando un activo grupo de seguidores en Nueva York, fue atrapando los corazones de la emigración en otros lugares de Estados Unidos, particularmente de los  trabajadores de la Florida, y, ya desde el PRC, de las emigraciones en  Centroamérica, las Antillas y hasta Europa.

El secreto de su éxito unitario, que logró ir rompiendo las desconfianzas de los viejos jefes y personalidades así como los celos personales y de grupos por localidades, sectores sociales y generaciones, descansa,  precisamente, en valerse de una organización de la política moderna —el Partido— cuyas bases contaban con autonomía de actuación práctica, que elegían democráticamente su dirigencia sencilla y sin burocracia, y cuyas Bases establecían los elementos requeridos para una república de plena soberanía, de justicia social para el pueblo dolorido y de solidaridad con la independencia de Puerto Rico .

Electo cada año como Delegado del PRC, Martí se convirtió en el líder de las emigraciones, cuya entrega y recursos financieros permitieron adquirir los recursos bélicos imprescindibles para acudir a la lucha armada, el único camino que dejaba el colonialismo español explotador de la Isla. Las ideas martianas, expresadas en su periódico Patria, en sus numerosos discursos, en los documentos del Partido, en su voluminosa correspondencia  sabia y afectuosamente escrita para ganar los sentimientos y las ideas de sus destinatarios explican su ascenso como dirigente fuera de Cjuba. Mas también fue, crecientemente, el líder de los involucrados en la conspiración dentro del país.

Su palabra en todos los ámbitos impulsó la guerra necesaria, de amor y no de odios, rápida como el rayo para evitar la injerencia de la potencia del norte; la guerra de espíritu republicano, ajena al caudillismo; la guerra que ofrecía la república con todos y para  el bien de todos, que abriría al país a toda la justicia para el negro, para el campesino, para el obrero, para el inmigrante español de trabajo; la guerra para empujar a la acción unida de los pueblos de nuestra América y para impedir de ese modo su dominación por los nacientes monopolios de Estados Unidos, la Roma americana, como él decía.

Su elocuencia fue fuerte y descarnada solo cuando le atacaron a la patria y a la dignidad del cubano. Nunca llegó al insulto, a la palabra soez,  al desplante o a la furia irracional.

No deja de estremecernos todavía su verbo apasionado, deslumbrante  y sincero que ofrecía su rosa blanca a todos; que apenas dormía para trabajar por la patria; que supo  ganarse el respeto hasta de muchos de aquellos que no compartían plenamente sus puntos de vista y que nunca cerró las puertas de la revolución  a persona alguna. Combatió fieramente ideas, más que a personas. Convencía con sus palabras y con sus hechos. Manejó con honrada pulcritud los fondos de la revolución. Predicaba con el ejemplo  de su vida cotidiana tanto como con su palabra arrebatadora.

Escribió que se estaba haciendo tarea de grandes y pidió respeto a los flojos, y a los grandes, que fueran adelante. Dijo que el Partido Revolucionario Cubano era el pueblo cubano. Insistió en crear, en ser originales, en pensar en nuestros problemas y desde ellos, sin  desconocer al resto del mundo, pero adaptando lo válido de otros a nuestros requerimientos.

Tenía un alto sentido del deber y por eso insistió en que debía venir a la guerra: era el compromiso del líder con su pueblo, debía acompañar  a los combatientes y  garantizar que se mantuvieran y se practicaran los principios de la revolución para alcanzar que la colonia no perdurase en la república y evitar que sobre ese peligro se erigiera el mayor: la dominación de Estados Unidos.

Lo dijo más de una vez: comenzada la guerra la dirección patriótica pasaría a residir en la Isla.  Por ello desembarcó en Playita de Cajobabo el 10 de abril con aquel pequeño grupo que bien pudo perecer ahogado y que marchó acosado por la persecución enemiga. Y luego de reunirse con las tropas cubanas trabajó arduamente, tras agotadoras jornadas por montes y serranías: carta y todo tipo de documentos para organizar y disciplinar la guerra y unir en la idea de dar una institucionalización eficaz a la revolución que dejase a un lado las divisiones del 68; conversaciones con jefes y oficiales, y con los soldados y los heridos para entender sus ideas y deseos, como un compañero más y como el líder que no se separaba de su pueblo.

Entre Martí y Gómez se estableció durante aquellas semanas un respeto y una admiración mutua, que pueden apreciarse en sus comentarios en sus respectivos Diarios de campaña. Quizás la mejor muestra de ello por parte del General en Jefe fue su decisión en consejo de jefes de otorgarle a  Martí el grado de mayor general. Gómez  supo lo que hacía: le entregaba así rango y voz entre los militares, y ya Martí no solo era el Delegado del PRC: se convertía así en un líder político y militar; su autoridad se aumentaba.

Los mambises que le escucharon y le vitorearon en las cuatro ocasiones en que habló en  los  campamentos demostraban de ese modo cómo le admitían en su nueva condición de conductor de su pueblo todo, ya no solo de la emigración. Por eso en varias ocasiones le llamaron presidente al escucharle.

Esta responsabilidad suprema se afincó en un férreo sentido del cumplimiento  del deber.  Ya días antes de su partida hacia la patria, en carta de despedida a su amigo dominicano Federico Henríquez  y Carvajal, el 25 de marzo, afirmó: “Yo evoqué la guerra: mi responsabilidad comienza con ella, en vez de acabar. Para mí la patria no será nunca triunfo, sino agonía y deber.”

Aquel que expresó entonces acertadamente su comprensión del deber impuesto por su condición de Delegado, fue la misma  persona que en el campamento de Dos Ríos, tras declarar a Manuel Mercado su gran objetivo antimperialista,  le señala meridianamente su responsabilidad: “Por acá, yo hago mi deber.” Y le comenta, además, que iba a deponer la autoridad dada por la emigración, la cual sería renovada por una asamblea de delegados de los revolucionarios en armas.

Muchos de sus amigos y de sus lectores de nuestra América no entendieron entonces por qué Martí fue al combate; todavía hay  quienes  comparten tal criterio.

Aquel 19 de mayo el mambí José Martí fue a pelear, revólver en mano, consecuentemente con la arenga que momentos antes había entregado a aquella tropa. No fue aquel un acto irresponsable ni, mucho menos, suicida: el jefe militar, el Delegado, el líder, el mambí partió a cumplir su deber en Dos Ríos. Por eso es y será el Maestro y Apóstol, es decir, el que enseña, el que explica, el que guía.

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