José Martí: una carta programa

La célebre, polémica y fundamental carta que José Martí le escribió a Máximo Gómez el 20 de octubre de 1884, debe leerse a la luz del lugar que ocupa en la trayectoria del autor, y en su relación con el heroico dominicano. Una y otra desbordan los fines del presente artículo, pero es inexcusable bordear algunos puntos.

Lo primero que debe recordarse lo señaló Cintio Vitier en “Imagen de José Martí”, ensayo de 1971: el autor de aquella carta era ya, “entre los quince y los dieciséis años”, en La Habana, “un combatiente de la guerra iniciada por Céspedes” el 10 de octubre de 1868 en el ingenio Demajagua. A esa condición fue fiel a lo largo de su vida. Lo ratificó en el destierro al cual se le envió todavía adolescente, y con severas secuelas físicas del presidio.

Durante su escala guatemalteca ocurre el Pacto del Zanjón, que, si no lo sorprende, será porque se mantiene al tanto de la marcha de la contienda, que ya somete a estudio, con miras a sacar de ella lecciones necesarias para el porvenir. En el camino de su indagación sobre el tema figura —ubicable entre finales de 1877 y los inicios de 1878—, lo que fundadamente se tiene como borrador de una carta a Máximo Gómez, aunque no se sabe si llegó a cursarla.

El estudio se centra, según su carta a Manuel Mercado del 6 de julio de 1878, en los primeros años de la revolución, que alcanzó sus mejores logros antes de la muerte de Ignacio Agramonte, en 1873, y, en 1874, de Carlos Manuel de Céspedes, ultimado en circunstancias expresivas de las calamidades que la contienda afrontó desde la arrancada. Lamentablemente, hasta hoy debe darse por perdido el libro que Martí le dice a Mercado haber escrito sobre el tema.

Todavía no estarán dadas las condiciones necesarias para alcanzar la independencia de Cuba, cuando en agosto de 1879 estalla la llamada Guerra Chiquita, en la que el joven revolucionario, quien ha conspirado en La Habana, desempeña una posición relevante en su nueva deportación. Encabezará el Comité Revolucionario que desde Nueva York, adonde arriba en enero de 1880 procedente de España, orienta a los combatientes que operan en Cuba.

Pero algo salta claramente a la vista en su Lectura en Steck Hall del 24 de enero de ese año ante compatriotas emigrados, y que pronto publicará en folleto con el título Asuntos cubanos: más que hablar de la acción que está en pie, apunta hacia la que se requeriría librar en el futuro. En otra carta a Mercado, fechada en Nueva York el 6 de mayo, obviamente del mismo año 1880, expresa: “Aquí estoy ahora, empujado por los sucesos, dirigiendo en esta afligida emigración nuestro nuevo movimiento revolucionario”, “entro en esta campaña sin más gozo que el árido de cumplir la tarea más útil, elevada y difícil que se ha ofrecido a mis ojos”.

Experiencia y futuro

La Guerra Chiquita se estanca pronto en un atolladero, y el 13 de octubre le corresponde al propio Martí instruir al general Emilio Núñez, aún en los campos de operaciones, deponer las armas, no “ante España, sino ante la fortuna. No se rinde Vd. al gobierno enemigo, sino a la suerte enemiga”. Lo guía su permanente sentido ético, y añade: “Un puñado de hombres, empujado por un pueblo, logra lo que logró Bolívar; lo que con España, y el azar mediante, lograremos nosotros. Pero, abandonados por un pueblo, un puñado de héroes puede llegar a parecer, a los ojos de los indiferentes y de los infames, un puñado de bandidos”.

Terminada aquella etapa de lucha, se sentirá libre para intentar el plan de organización y de ideas que sabe necesario. A Máximo Gómez le escribe el 20 de julio de 1882 una carta en la cual se le presenta —cabe suponer que si el borrador antes aludido tomó el camino del correo, no tuvo respuesta— y lo invita a participar en pasos de avance hacia un nuevo plan. El mismo día se dirige también a Antonio Maceo, y de esa manera comienza a fijarse la vinculación que los tres tendrán en la historia de Cuba.

A partir de entonces, por encima de los desencuentros, lo fundamental entre ellos fue la coincidencia en la decisión de luchar por la liberación y el saneamiento de la patria. Las cartas que Martí escribe en aquella fecha a los dos generales están llenas de claridad, franqueza y cuidados que muestran conciencia de la complejidad del tema, y de las personalidades con las cuales debe y desea contar. No acude a los subterfugios ni a la “dramaturgia” de quienes ambicionan poder y protagonismo para su brillo personal.

A Gómez le expresa: “La honradez de V., General, me parece igual a su discreción y a su bravura. Esto explica esta carta”; y a Maceo se dirige en términos similares: “Estimo sus extraordinarias condiciones, y adivino en V. un hombre capaz de conquistar una gloria verdaderamente durable, grandiosa y sólida”. Mucho han hecho Gómez y Maceo hasta entonces, pero él confía en que harán más.

De sus propios vínculos con la Guerra Chiquita le confiesa a Gómez: “desde entonces me he ocupado en rechazar toda tentativa de alardes inoficiosos y pueriles, y toda demostración ridícula de un poder y entusiasmo ficticios, aguardando en calma aparente los sucesos que no habían de tardar en presentarse, y que eran necesarios para producir al cabo en Cuba, con elementos nuevos, y en acuerdo con los problemas nuevos, una revolución seria, compacta e imponente, digna de que pongan mano en ella los hombres honrados”.

Lo andado, y lo por andar

Se dirige a dos héroes prominentes de la gesta “pasada”, ambos de mayor edad que él. Cuando reclama “elementos nuevos”, no busca una escisión generacional: bracea en pos de nuevos conceptos estratégicos y organizativos. Conoce el costo de los divisionismos en la causa cubana, asociados en parte a caudillos, y ha visto resultados del caudillismo en otros pueblos de América.

A Gómez le dice: “Por mi parte, General, he rechazado toda excitación a renovar aquellas perniciosas camarillas de grupo de las guerras pasadas, ni aquellas jefaturas espontáneas, tan ocasionadas a rivalidades y rencores: solo aspiro a que formando un cuerpo visible y apretado aparezcan unidos por un mismo deseo grave y juicioso de dar a Cuba libertad verdadera y durable, todos aquellos hombres abnegados y fuertes, capaces de reprimir su impaciencia en tanto que no tengan modo de remediar en Cuba con una victoria probable los males de una guerra rápida, unánime y grandiosa,—y de cambiar en la hora precisa la palabra por la espada”.

En el reformismo autonomista, pariente del anexionismo, han carenado ya incluso combatientes del 68 desconcertados por el Pacto del Zanjón, o que no ven otro camino para sus ideas. Previsoramente, Martí no piensa tanto en lo que ha sido hasta entonces el anexionismo como en lo que aún podría representar. Sabe necesario tener “en pie, elocuente y erguido, moderado, profundo, un partido revolucionario que inspire, por la cohesión y modestia de sus hombres, y la sensatez de sus proyectos, una confianza suficiente para acallar el anhelo del país” e impedir que este, “en el instante definitivo”, se vuelva “a los hombres del partido anexionista que surgirán entonces”.

En respuesta a aquellas cartas, en octubre y noviembre, respectivamente, Gómez y Maceo le expresan su disposición de continuar luchando por la independencia de Cuba. Pero eso no significa que los experimentados guerreros —quienes han sufrido ya, en el campo de operaciones, las consecuencias del fracaso del 68, asociable, entre otros obstáculos, a tendencias civilistas— adviertan ya a fondo las implicaciones de lo sustentado por Martí, ni que vean entonces en él, más joven que ellos, el dirigente a quien seguir.

Gómez, además, estima prematuro comenzar un nuevo movimiento, aunque Martí le comunica que no le ha escrito antes en espera de “tener ya juntos y de la mano algunos elementos de esta nueva empresa”, y que la carta enviada es parte de los trabajos hasta entonces hechos: específicamente con “hombres juiciosos” de La Habana y de Camagüey. En aquella ciudad, le dice, tiene hasta un “discreto comisionado”.

Gómez y Maceo se hallan en Centroamérica, y cabe suponer que ya idean su propio intento insurreccional, que se conocerá como Plan Gómez, por ser este su jefe principal; o Gómez-Maceo, por la participación del héroe de Baraguá; o de San Pedro Sula, por la localidad hondureña donde en gran parte lo ha concebido Gómez. En el camino de ese proyecto se ubica la carta del 20 de octubre de 1880, centro de este artículo.

Está echada la suerte

La trascendencia de las relaciones entre Martí y los dos fogueados generales se aprecia en el hecho de que, motivado probablemente por las pruebas de verticalidad que ha dado Martí, y también por aquellas cartas de julio de 1882, Gómez entiende aconsejable contar con él para llevar a cabo su proyecto. El 1 de octubre de 1884 llegan Gómez y Maceo a Nueva York buscando aglutinar fuerzas, y al siguiente día se reúnen con Martí.

Gómez recordará que en un momento de las reuniones iniciadas entonces, necesita dejar solos a sus contertulios, y, en cuanto él regresa, Martí se despide, como disgustado con Maceo. El asunto es mucho más abarcador y, según testimonio del propio Gómez, Maceo parece haberlo intuido. Será Martí quien se lo aclare por escrito al dominicano, aunque no se debe descartar lo que en las conversaciones habría intentado hacer saber a los generales.

Es por ello que el 20 de octubre le escribe a Gómez, quien, por su parte, comentará: “Durante mi momentánea ausencia, no sé lo que dicho Gral. [Maceo] habló con Martí, pero se deduce por el sentido de la carta”, y añade: “Cuando yo re­gresé, aún encontré al señor Martí en mi cuarto; a poco se despidió de mí de un modo afable y cortés. Solos yo y el Gral. Maceo, me dijo este, ‘este hombre, Gral., va disgustado con noso­tros’. Tal vez, le contesté yo, y no hablamos más una palabra”; pero “a los tres días recibo esta carta, que no contesté, pues no se da contestación a los insultos”.

Hecho al despliegue militar en su conjunto, quizás Gómez no repara en lo que estima “detalles”, ni parece percatarse del fondo conceptual de la discrepancia. Maceo puede haber expresado criterios parti­cularmente inaceptables para Martí, pero si este se retira del Plan no será en respuesta a posibles intemperancias pasajeras, ni de Maceo, ni de Gómez.

En el comentario citado Gómez se refiere a su idea de encomendarle a Maceo una comisión de trabajo en México, y agrega: “dispuse yo que [Martí lo] acompañase”. Confiesa, además, que en el hecho de que en aquellos “días de fatigosa espera” Martí siguiera visitándolos y “hablando siempre del mismo modo y con igual calor de nuestro plan revolucionario”, él, Gómez, apreciaba manifestaciones de intromisión en las prerrogativas del mando.

Tal como entiende las cosas, Gómez testimonia: “mas yo con blandura lo contenía en los límites [a] que he creído que él puede llegar, para no perjudicarnos dejando el mando de la nave a muchos capitanes hasta que haciendo caso omiso del Gral. A. Maceo, que era el jefe designado para la comisión, me dijo: ‘que (sus palabras textuales) al llegar a México y según el resultado de la comisión’ —yo no le dejé concluir, con tono áspero— (mis palabras textuales) ‘Vea, Martí, limítese Vd. a lo que digan las instrucciones, y lo demás el Gral. Maceo hará lo que debe hacerse’, nada más dije, y me contestó tratando de satisfacer mi indicación”.

La ley del decoro

No se trata de un simple u ocasional “choque de personalidades”. Martí no ignora la autoridad de héroes a quienes admi­ra de verdad, y menos aún querrá “insultar” a un hombre a quien venera. Precisamente las grandes condiciones que aprecia en él, le hacen temer aún más la posibilidad de que la República se base, desde la guerra, en métodos de autoridad que puedan generar un caudillismo todavía más incontrolable: “hay algo”, le dice a Gómez, “que está por encima de toda la simpatía personal que Vd. pueda inspirarme, y hasta de toda razón de oportunidad apa­rente”.

Fiel a criterios que le ha expresado en 1882, le reitera su “determinación de no contribuir en un ápice, por amor ciego a una idea en que me está yendo la vida, a traer a mi tierra a un régimen de despotismo personal, que sería más vergonzoso y funesto que el despotismo político que ahora soporta, y más grave y difícil de desarraigar, porque vendría excusado por algunas virtudes, embellecido por la idea encarnada en él, y legitimado por el triunfo”.

Desde el inicio le ha expuesto a Gómez que no debe leer la carta como el fruto de un arranque irreflexivo, pues ha “querido dejarla reposar dos días”, para que sea “obra de meditación madura”. Es, en realidad, un capítulo de la reflexión en que lleva años, y en la cual basa estos juicios: “Un pueblo no se funda, General, como se manda un campamento”, y “La patria no es de nadie: y si es de alguien, será, y esto solo en espíritu, de quien la sirva con mayor desprendimiento e inteligencia”.

Al primero de esos criterios pudo haber añadido una idea que subyace en su pensamiento: un pueblo tampoco se manda como un campamento. Y, aunque respeta de veras a Gómez —como a Maceo—, no se detiene ante autoridades personales, ni teme a la dureza del juicio, si está por delante la patria: “¿Qué somos, General?, ¿los servidores heroicos y modestos de una idea que nos calienta el corazón, los amigos leales de un pueblo en desventura, o los caudillos valientes y afortunados que con el látigo en la mano y la espuela en el tacón se disponen a llevar la guerra a un pueblo, para enseñorearse después de él? ¿La fama que ganaron Vds. en una empresa, la fama de valor, lealtad y prudencia, van a perderla en otra?”

Se entiende que al honradísimo Gómez —y a Maceo— le duela tal franqueza, pero Martí sabe que hay muchas personalidades en juego, y muchos peligros, y ha visto en qué han parado grandes caudillos de nuestra América. Al plan insurreccional con el que rompe reflexivamente, no ha llegado como un simple espectador. En el mismo octubre se le ha designado presidente de la Asociación Cubana de Socorro, cobertura legal para buscarle fondos a la insurrección. Resuelto a consagrarse a la conspiración que debe hacerla posible, el 10 de aquel mes pronuncia un discurso en la velada con que se recuerda el inicio de la Guerra del 68, y depone su cargo como cónsul general de Uruguay en Nueva York, para no dañar las relaciones de ese país con España.

Persona, historia, patria

Ante Gómez y Maceo ratifica su ética: ni palabra ni acto suyo serán obstáculos para el quehacer de aquellos generales, en cuyas buenas intenciones confía. No se libra de acusaciones por parte de algunos equivocados, o deseosos de zaherirlo. Alguien adicto a intrigas intenta difamarlo indirectamente en un acto público. Un testimonio de entonces narra que, para marcarlo, el intrigante dice desde la tribuna: “Los que se oponen a la revolución por temor debían llevar faldas y enaguas”.

Martí no demora en responder enérgicamente: “A quien usted ha hecho alusión no le cabe la vergüenza en los calzones, y esto se lo puedo demostrar aquí mismo o afuera si lo tiene a bien”. Para impedir que le responda también con los puños intervienen Flor Crombet, quien ha sido ya enlace entre Martí y Gómez, y Maceo, para quien aquello habrá sido otra prueba de la entereza que caracteriza a quien ha discrepado de él y de Gómez.

Al separarse del Plan de aquellos generales patriotas, Martí pone a prueba sus concepciones políticas. Si, a pesar de todo, el Plan triunfa, él quedará políticamente aniquilado. El 13 de julio de 1885 lo sustituyen en su cargo de pre­sidente de la Asociación Cubana de Socorro, como parte de una campaña de descrédito.

El 24 siguiente dirige A los cubanos de Nueva York una circular en que los invita a reunirse al otro día en el Clarendon Hall, para enfrentar los reproches que quie­ran hacerle. Expone allí sus criterios, su lealtad a la aspiración independentista, y no ofende ni a Gómez ni a Maceo. Nadie osa impugnar al patriota que todo lo deja claro, por convicción, y porque la patria y el honor están por delante.

En 1884 se halla lejos del liderazgo que no empieza a conquistar hasta finales de 1887, fracasado ya el intento de Gómez y Maceo, un revés en el cual Gómez reconocerá que ha influido la retirada de Martí. Pero de hecho se debe a las circunstancias en que se ha intentado, hostiles para su preparación y su marcha.

La actitud plasmada por Martí en la más compleja de sus cartas a Gómez resulta fundamental para la unidad alcanzada en los preparativos de la guerra, con auxilio del Partido Revolucionario Cubano, constituido el 10 de abril de 1892, en homenaje a la Asamblea de Guáimaro, reunida 23 años antes. Ella pecó de errores, como el afán civilista impertinente para la lucha armada; pero también abonó una civilidad que Martí quiere cultivar desde la nueva gesta como un elemento fundamental en la cultura política de la nación.

El líder revolucionario que conoce las causas de los reveses sufridos por el afán independentista en su patria, ha sido testigo de las manquedades del liberalismo en España con respecto al problema colonial. También conoce —y ha sufrido en carne propia— males engendrados en nuestra América por hipertrofias caudillistas, y ya en 1884, días antes de discrepar con Gómez, ha denunciado las injusticias entronizadas en una emergente potencia imperialista donde “el monopolio está sentado, como un gigante implacable, a la puerta de todos los pobres”, y “la tiranía, acorralada en lo político, reaparece en lo comercial. Este país industrial tiene un tirano industrial”.

Por la dignidad de la nación

No es fortuito que en las Bases del Partido Revolucionario Cubano explicite Martí que esa organización y, por tanto, la contienda a la cual ella sirve y servirá, tienen entre sus fines fundamentales la creación de “un pueblo nuevo y de sincera democracia”. Se propone lograr nada menos que un estadio de la libertad no alcanzado entonces aún por ningún pueblo del planeta.

Esa aspiración la cultiva, incluso en plena guerra, atendiendo a las necesidades de la acción armada y a la personalidad de la república por fundar. Es significativo que, al narrar su visita a Gómez para ofrecerle —tras la elección democrática entre militares del 68 en virtud de la cual se le asigna el cargo— la dirección del ramo militar de la revolución, diga que ha ido a verlo “junto a su arado”, y plasme su profunda admiración por el bravo dominicano. Enaltece la solidaridad de este con los humildes, y declara que su hogar en pleno es un ejemplo de esa solidaridad.

El fundador del Partido Revolucionario Cubano no falta a la ética ni por presuntas conveniencias políticas. La entrevista, en campaña, de La Mejorana, no puede aquí más que rozarse; pero es preciso recordar que, al margen de contradicciones inevitables en toda obra humana, la imagen mayor que de ella brota es que él, Gómez y Maceo están juntos a la hora de decidir el destino de Cuba. Tampoco hay duda de que en aquel complicado encuentro, narrado en su Diario de campaña, Martí lega para la historia su rechazo a que “la patria […], y todos los oficios de ella, que crea y anima al ejército” paren en “Secretaría del Ejército”. Frente a semejante peligro, testimonia: “Mantengo, rudo: el Ejército, libre,—y el país, como país y con toda su dignidad representado”.

No es solo cuestión de medidas circunstanciales. Cada paso, cada idea, deben sembrar una cultura de funcionamiento político y social a la altura de una democracia nueva y sincera, y —redundancia solo aparente— de sentido verdaderamente popular. Por ello, aunque aleatorio, adquiere valor simbólico el hecho de que —por razones conocidas no asociadas intencionalmente con la carta glosada— el 20 de octubre haya devenido Día de la Cultura Cubana. Inagotables razones fundamentan que Martí sea, y necesitamos que continúe siéndolo, el autor intelectual de la obra revolucionaria desarrollada en el país.

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Comienza hoy el coloquio martiano El Preso 113

A 145 años de que José Martí fuera apresado por la misiva en la que él y su amigo Fermín Valdés Domínguez condenaban a un compañero de aula que se había integrado al ejército español, la Fragua Martiana celebrará los días 21 y 22 de octubre, el Coloquio titulado “El Preso 113”, evento coordinado por la Cátedra Martiana de la Universidad de La Habana (UH).
Yusuam Palacios Ortega, director de la institución, informó que el encuentro se dedicará a los Cinco Héroes y la conferencia inaugural estará a cargo del intelectual cubano Raúl Capote, quien tratará el tema titulado: Martí en los Cinco: por amor a mi Patria.
En los dos días del encuentro se realizarán paneles con la participación de importantes estudiosos de la vida del Héroe Nacional y en las comisiones de trabajo se abordarán temas como el dolor infinito de Martí en el presidio y su pensamiento dedicado a pensar, prever y servir.
“Al sol voy” y “Así lo ven los cubanos”, es un espacio que reunirá a deportistas, científicos y artistas, para dialogar sobre la trascendencia del Apóstol y se presentará el Boletín del Movimiento Juvenil Martiano, dedicado especialmente a la etapa de Martí en presidio.
Un triste capítulo en la historia de la impartición de justicia será el encuentro dedicado a analizar jurídicamente el caso de Gerardo, Ramón, Antonio, Fernando y René.
El Coloquio cerrará con una conferencia magistral de la doctora Francisca López Civeira, presidenta de la Cátedra Martiana de la UH y como colofón, destacados trovadores cubanos cantarán al Maestro.

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De cumpleaños, Brigada “José Martí” agradece y reconoce

La Brigada de Instructores de Arte José Martí reconoció hoy la contribución, guía y aliento de tres excelentes mentores y colaboradores, cercano ya el 20 de octubre, Día de la Cultura Cubana y cuando ese movimiento juvenil cumplirá 10 años de bregar “con el arte al hombro”.

Margarita Mejuto Fornos, vicepresidenta del Consejo Nacional de Casas de Cultura, Victoria Velázquez, jefa del Departamento de Educación Artística y Estética del Ministerio de Educación y Fernando Medrano, director de la compañía danzaria Camagua, fueron declarados Miembros de Honor de la Brigada.

Nada de protocolo y mucho de encuentro cercano tuvo la cita en el Hemiciclo del Museo Nacional de Bellas Artes, para agasajar a quienes Indira Fajardo, presidenta de la “José Martí”, calificó de referentes en el cotidiano quehacer de ese ejército de la cultura y el humanismo.

A ellos agradeció sus enseñanzas e incondicional apoyo, los aportes a la formación, superación y desempeño del instructor, la defensa de tan noble profesión, la cultura verdadera y el arte más genuino, el “estar” siempre y ayudar desde sus puestos a realizar cada sueño en estos 10 luminosos años.

También se entregó por vez primera la distinción Décimo Aniversario, instituida a propósito de la conmemoración, para honrar a personalidades e instituciones que han acompañado a la Brigada en su obra de amor y de servicio a Cuba durante esta década agitada y, de muchas maneras, prodigiosa.

Reconocida fue la invaluable contribución de la Unión de Jóvenes Comunistas y de su primera coordinadora y enlace con el Movimiento, Irisday Ramírez, igual que de Kenelma Carvajal y Vivian Velunza, como viceministras de Educación y Cultura, respectivamente y, más aún, como extraordinarias personas.

Somos en verdad afortunados de tenerlos, afirmó Indira Fajardo en el homenaje, en el cual más de una vez se habló del líder histórico de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruz, y de su infinita confianza en esta entusiasta tropa de heraldos y promotores de la cultura, que fundó el 20 de octubre de 2004.

Casi 20 mil jóvenes integran este movimiento, nacido con la primera graduación de instructores de arte formados en la Batalla de Ideas, y cuya labor alcanza a más de dos millones de cubanos de todas las edades, bien en horario docente o en talleres extracurriculares de creación y apreciación artística y otras acciones.

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Celebran en República Dominicana el Día de la Cultura Cubana

Con diversas actividades político-culturales, que concluyeron el 20 de octubre, se celebró en Santo Domingo, la capital de República Dominicana, el Día de la Cultura Cubana, con una jornada patriótica en la que ofreció una conferencia el profesor cubano Carlos Rodríguez.

El expositor habló del Héroe Nacional cubano, José Martí, y del desarrollo y consolidación de una cultura “que está en la economía, en la política, en la filosofía, en la educación, en todo“. Evocó que Martí inculcó una pedagogía de humanismo, de ternura, porque el odio no construye. Todo lo que se construye sobre el odio se vendrá más temprano que tarde a tierra. Sólo el amor engendra melodías“, citó el conferencista.

La celebración evocó la fecha del 20 de octubre de 1868, cuando los independentistas lograron su primera victoria al tomar la ciudad de Bayamo y el pueblo entonó por vez primera el Himno Nacional cubano en la Plaza.

Ese canto a la insurrección liberadora, que originalmente se llamó La Bayamesa, pasó a convertirse en elemento configurador de la conciencia cubana, expresión y símbolo de la cultura nacional.

En el acto, hubo declamaciones y bailes tradicionales ejecutados por niñas y jóvenes hijas de residentes cubanos en República Dominicana, quienes fueron ataviadas con los colores patrios.

También se inauguró la exposición Mariposas, con cuadros elaborados por Antonio Guerrero, quien junto a Ramón Labañino y Gerardo Hernández permanecen presos en Estados Unidos por haber alertado a su país de acciones de grupos terroristas contra Cuba.

Ellos son integrantes de los conocidos internacionalmente como Los Cinco, junto con René González y Fernando González, quienes ya se encuentran en Cuba luego de cumplir sus sentencias.

Las celebraciones por el Día de la Cultura Cubana siguen con la presentación de filmes inspirados en obras escritas por José Martí en su revista para los niños conocida como: La Edad de Oro.

Los festejos fueron organizados por la embajada de Cuba en República Dominicana, la Asociación Máximo Gómez de residentes cubanos y la Casa de la Cultura Latinoamericana y Caribeña, con la participación del viceministro dominicano de Educación, Luis de León.

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Entregan Premios del Concurso Leer a Martí

El acto de premiación de la Décimo-sexta edición del Concurso Leer a Martí, que convoca la Biblioteca nacional José Martí, se efectuó en la sede de esa institución cultural, presidido por su director, el doctor Eduardo Torres Cuevas y la presencia de los estudiantes premiados, familiares y miembros del jurado.

El certamen contó con una amplia participación nacional en los diferentes niveles y se analizaron 289 trabajos, 93 de primer nivel (enseñanza primaria), 73 de segundo (enseñanza secundaria), 60 de tercero (enseñanza preuniversitaria y tecnológica), 24 de cuarto (enseñanza universitaria), 34 de la Enseñanza Especial y otros cinco optaban por el Premio Especial José Martí: Patriota Bolivariano.

En el primer nivel se entregaron 11 premios que correspondieron a estudiantes de los territorios de Pinar del Río, La Habana, Villa Clara, Isla de la Juventud, Las Tunas, Holguín, Ciego de Ávila y Santiago de Cuba; en el segundo nivel fueron galardonados cinco alumnos procedentes de Guantánamo, Granma y Cienfuegos; en el tercer nivel se reconoció a un concursante de Holguín y en el cuarto nivel fueron distinguidos tres escolares de Villa Clara y Matanzas.

Entre los de la Enseñanza Especial resultaron laureados tres competidores procedentes de la Isla de la Juventud, Mayabeque y La Habana.

Giannis Yisel Pérez Arias, de Las Tunas, se alzó con el Premio Especial José Martí Patriota Bolivarianoy también se confirieron los Premios Especiales Hortensia Pichardo”, Fernando Portuondo y Gonzalo de Quesada y Miranda”.

En la ceremonia, el doctor Eduardo Torres Cuevas entregó el Premio Honorífico Raúl Ferrer, consistente en diploma y un cuadro del pintor cubano Arturo Montoto, al profesor Jorge Juan Lozano, asesor de la Oficina del Programa Martiano y miembro de la Junta Nacional de la Sociedad Cultural José Martí.

Todos los trabajos que fueron galardonados serán compilados en un volumen, que cada año edita la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí, en el que se recogen las obras de los ganadores del concurso, desde que fue creado el certamen hace más de tres lustros.

Los estudiantes premiados y sus familiares, miembros del jurado y participantes en el acto disfrutaron del regalo de la compañía de teatro infantil La Colmenita, que actuó en un hermoso espectáculo que incluyó bailes, canciones y la presentación de personajes de la revista La Edad de Oro, escrita por el Apóstol para los niños y las niñas de América.

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Fotos cerámicas de José Martí en Bayamo

Una interesante colección de fotos cerámicas titulada Dicha Grande”, dedicadas a José Martí, se inauguró el 19 de octubre en la ciudad de Bayamo, con la presencia de su autor, el artista Yasser Lezcano, como parte de las actividades por la Jornada de la Cultura Cubana en Bayamo, la ciudad cabecera de la oriental provincia de Granrna.

En trece obras de gran formato, se reconstruyen momentos significativos de la vida del Apóstol, ocurridos entre la fecha en que se produjo el desembarco en la zona de Playitas de Cajobabo, el 11 de abril de 1895, hasta el momento de su heroica muerte, ocurrida en Dos Ríos.

Esta muestra, inaugurada este año en el Memorial José Martí de La Habana, se exhibió después en el Museo de la Revolución, antiguo Palacio Presidencial y ahora se trasladó a la Ciudad Monumento, como parte de la Fiesta de la Cubanía.
Las fotos se complementan con textos del más universal de los cubanos; en algunas se visualizan pasajes conocidos y otras hacen alusión a momentos más íntimos del Héroe Nacional.

La representante del artista, Leticia Barrios, dio a conocer que Lezcano encontró la motivación para llevar a cabo esta idea en Bayamo, durante la Fiesta de la Cubanía celebrada el año anterior cuando se inauguró la muestra titulada: Sueño y silencio, efectuada como homenaje al aniversario 500 de la fundación de la Villa San Salvador de Bayamo, después de un trabajo precedente en el serial televisivo Duaba: la odisea del honor”.

Detalló además que para lograr el resultado final realizaron una selección del vestuario, actores, paisajes naturales y locaciones, estos últimos pertenecientes a las zonas de Granma y Guantánamo. Añadió que se tomaron cerca de tres mil instantáneas y fue preciso un minucioso trabajo del artista junto a un grupo multidisciplinario de actores, maquillistas e historiadores.

La valiosa propuesta, inaugurada con la presencia de las máximas autoridades del Partido y el Gobierno en el territorio, estará abierta al público durante un mes.
Yasser Lezcano, catalogado como pionero en el uso la foto-cerámica en Cuba, lleva adelante un proyecto familiar, dedicado a la conservación de la memoria histórica en el país.

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La Sociedad Cultural José Martí se mira por dentro

Una mirada a la labor de los últimos cuatro años es el propósito fundamental por el que se reunieron los días 16 y 17 de octubre en esta capital, más de un centenar de socios de la Sociedad Cultural José Martí (), creada el 20 de octubre de 1995, con el objetivo de promover y difundir el pensamiento del Apóstol.

En la apertura de la Quinta Asamblea Nacional de la organización Armando Hart, Director de la Oficina del Programa Martiano, significó que hay que tener en cuenta la gran responsabilidad que poseemos al movernos en el campo ideológico y agregó que es necesario garantizar una presencia importante de jóvenes en la Sociedad, con probada vocación martiana, además de trabajar por estrechar la relación y solidificar el apoyo al Movimiento Juvenil Martiano, para contribuir al diálogo de generaciones.

El también Presidente de la organización, insistió en la tarea de incrementar los miembros de la SCJM en Cuba, que en la actualidad ascienden a más de 12 mil socios, agrupados en 883 clubes, lo que significa un crecimiento del 134 por ciento con respecto al período anterior.

En la reunión se puso de manifiesto que al pertenecer ahora al Ministerio de Cultura facilita la labor de la institución, que se sirve de los proyectos artísticos para promover el ideario del Héroe Nacional por toda la Isla.

Desde su creación, han estado estrechamente vinculados a la Sociedad Cultural José Martí prestigiosos intelectuales, como: Armando Hart, Eusebio Leal, Abel Prieto, Roberto Fernández Retamar y el desaparecido poeta y ensayista Cintio Vitier.

La organización posee 17 filiales a lo largo del territorio cubano, junto a unos 80 clubes en 35 naciones alrededor del mundo.

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Invita la Casa del Caribe a luchador boricua

Recientemente, el director de la Casa del Caribe, en Santiago de Cuba, Orlando Vergés,envió una carta-invitación al luchador independentista puertorriqueño Rafael Cancel Miranda, para que participe en la Fiesta del Fuego del 2015, las celebraciones por el medio milenio de la fundación de la villa de Santiago de Cuba y el aniversario 63 del asalto al cuartel Moncada.

En la misiva, le dice que ya nuestro José Martí, al fundar el Partido Revolucionario Cubano tuvo muy en cuenta el logro de la emancipación de Puerto Rico del dominio español, aunque en el vuelo libertario de nuestras patrias, el ala de Puerto Rico ha quedado trunca por la ignominiosa condición de Estado Libre Asociado impuesta por los intereses geopolíticos del imperialismo yanqui”.

Por último se expresa en la misiva quesería un honor para la Casa y el pueblo de Santiago de Cuba que usted como ejemplo de la lucha inclaudicable de nuestros pueblos, visitara la ciudad en el 2015, (donde) se analizan aspectos significativos acerca del pensamiento anti hegemónico contemporáneo, del cual es Usted un paradigma en quien se sintetiza, como bien indicara nuestro José Martí, la utilidad de la virtud. Un abrazo fraternal en el que palpitan los ideales de José Martí y Don Pedro Albizu Campos.”.

A la invitación de la Casa del Caribe, para asistir a los festejos, el líder independentista de Puerto Rico respondió: “Con gran honor y alegría acogería la invitación de la Casa del Caribe para volver a la heroica ciudad de Santiago de Cuba (pues) si algo me gusta es respirar el aire puro y libre de Cuba y recibir el abrazo solidario de los cubanos y cubanas.Pero, como nunca he aceptado, ni aceptaré la imposición de la ciudadanía estadounidense,no uso su pasaporte, requisito impuesto en el 2009 por el gobierno estadounidense para salir de Puerto Rico a un destino internacional.

El luchador explicó además, que esa situación con el documento le imposibilita viajar a Cuba o a cualquier país fuera del control estadounidense.

Como parte de la respuesta, Cancel Miranda evocó sus buenos recuerdos de Santiago de Cuba, a donde llegó luego de cumplir dos años en cárceles de Estados Unidos (de 1949 a 1951) por rehusar ser parte del ejército yanqui.

“…un tribunal estadounidense en Puerto Rico me quería encarcelar nuevamente por el mismo motivo. Me cambié de nombre y me fui para Cuba. Llegué a Santiago, ciudad que se me pareció mucho a mi pueblo de Mayagüez, y de ahí salí para La Habana. Allí viví y trabajé durante 14 meses y mis compañeros de trabajo me llamaban El Santiaguero por mi manera de hablar.

En agosto de 1952, el sanguinario Batista –obedeciendo directrices de la embajada estadounidense– me encarceló. Después de varios días, la policía batistiana me montó en un avión y me regresaron a Puerto Rico.

Después del triunfo de la Revolución Cubana y tras pasar 25 años en prisiones del imperio yanqui, volví a Santiago en un 26 de Julio. Para mi gran honor, Batista y los gringos me echaron de Cuba, y Fidel y el pueblo cubano me abrazaron a mi regreso.”

En nombre de su esposa María de los Ángeles y en el suyo, el luchador borinqueño finalizó así la carta dirigida a Orlando Vergés:

“… como no pierdo la esperanza de algún día volver a Cuba, por favor déjennos abierta la invitación a la Casa del Caribe. Mientras tanto, reciba usted, así como los compañeros y compañeras de la Casa del Caribe, dos fuertes abrazos caribeños, el de María de los Ángeles y el mío. No quiero despedirme sin enviarles fuertes abrazos a Ramón, Antonio, Gerardo, Fernando y René, héroes no solo de Cuba, sino de la Patria Grande, de la cual Puerto Rico también es parte. Su hermano puertorriqueño, Rafael Cancel Miranda.”

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Personalidades que inspiran

Cuatro son las personalidades que en el año en que la Brigada de Instructores de Arte José Martí (BJM) arriba a su décimo aniversario —el venidero 20 de octubre — se convertirán en Miembros de Honor de la misma, justo el Día de la Cultura Cubana.

Fernando Medrano, Victoria Velázquez, Margarita Mejuto y Corina Mestre serán reconocidos esta vez con tan alta distinción, la que se entrega desde 2009 a figuras destacadas de la cultura y el magisterio que hayan contribuido al mejor desempeño del instructor de arte en su rol de alimentar espiritualidades y hacer más plena la vida de los hombres y mujeres de esta tierra.

Excepto para la Mestre, sobresaliente actriz de larga y premiada labor en el teatro, la radio, el cine y la televisión, quien lo recibirá en Bayamo, mientras se esté desarrollando la Fiesta de la Cubanía, el acto de entrega de la condición Miembro de Honor tendrá lugar el 17 de octubre, a las dos de la tarde, en el Hemiciclo del Museo Nacional de Bellas Artes (Edificio de Arte Universal).

Indira Fajardo, presidenta de la BJM, informó que Corina, ha sido elegida por su notable papel como formadora de «esta tropa responsable de que lo más vivo y auténtico de la cultura cubana llegue a cada rincón de la Isla». La destacada actriz es recodada por sus aplaudidas actuaciones en telenovelas como: Pasión y prejuicio, El eco de las piedras y Doble juego, entre otras.

Idéntica razón justifica la selección de Fernando Medrano, cuyo nombre está asociado al multipremiado Conjunto Artístico Maraguán, de la Universidad de Camagüey. Actual director del Conjunto Artístico Camagua, este creador ha sobresalido como profesor y coreógrafo, aclamado en festivales internacionales de folclor en México, Chile, Portugal, España, Bélgica, Francia, Alemania, Italia y Holanda.

Victoria Velázquez, ha estado vinculada desde el Departamento de Educación Artística y Estética del Ministerio de Educación, a la preparación integral de estos especialistas a partir de la fundación, por idea del líder histórico de la Revolución Fidel Castro, de las nuevas Escuelas de Instructores de Arte, con el surgimiento de la Batalla de Ideas, en el año 2000.

De la socióloga y vicepresidenta del Consejo Nacional de Casas de Cultura, Margarita Mejuto, se señala su estrecha relación con el quehacer investigativo y creativo de los miembros de la BJM, sobre todo con aquellos estudios de carácter sociocultural que se verifican en la comunidad.

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Festejan el Aniversario 321 de la Atenas de Cuba

Con la celebración del día del Matancero Ausente, el diez de octubre, se iniciaron las festividades por el aniversario 321 de la fundación de Matanzas, reconocida desde el siglo Diecinueve como la Atenas de Cuba, por su amplio desarrollo cultural.

En la ocasión, las principales autoridades de la localidad agasajaron a más de un centenar de personalidades de distintos sectores de la vida social, nacidas en la región pero residentes fuera de la villa.

Ubicada a cien kilómetros al este de La Habana, Matanzas se constituyó el 12 de octubre de 1693, por una treintena de familias procedentes de Islas Canarias, en España, traídas especialmente para crear esa comunidad.

Marta Odalys Hernández, Presidenta de la Asamblea Municipal del Poder Popular, pronunció las palabras de bienvenida, en tanto Ercilio Vento, Historiador de la ciudad, recordó que este año la comunidad celebró dos importantes acontecimientos, uno de ellos -dijo- de orden cultural, el bicentenario del poeta, dramaturgo y ensayista José Jacinto Milanés (1814-1863) y el otro, los 40 años del Poder Popular, experiencia de gobierno que en 1976 se hizo extensiva a todo el país caribeño.

Durante la jornada se colocó una ofrenda floral en el céntrico parque de la Libertad, a la remozada estatua de José Martí, inaugurada el 24 de febrero de 1909, por iniciativa de Ramón Miranda, médico personal del Héroe Nacional cubano.

Como parte de las actividades festivas se realizó un recorrido, que incluyó visitas a la sede del Teatro de Títeres Las Estaciones y a la sala de Conciertos José White, próxima a reabrirse, donde se estrenó el baile nacional cubano, conocido como el danzón, el 1 de enero de 1879.

El fin de semana se efectuó una sesión solemne de la Asamblea Municipal del Poder Popular, por el aniversario de la fundación de la ciudad y para el 14 de octubre se convocó al taller Atenas, donde se discutirán ponencias elaboradas por historiadores, investigadores y especialistas de la rama.

Hasta el 20 de octubre se han programado diversas actividades, entre ellas, la Trigésimo-novena Semana de la Cultura con exposiciones, presentaciones teatrales, variados encuentros musicales, además de la celebración de la Fiesta de los Orígenes durante cinco jornadas, encuentros de cine y video y la entrega del Premio de Literatura Fundación de la ciudad.

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