150 años después, la Asamblea de Guáimaro sigue legando valores
Por: Gretel Díaz Montalvo

Hubo lluvia, pero el pueblo esperaba con ansias el día; era 10 de abril, se cumplían 150 años de la Asamblea de Guáimaro y sus hijos querían/debían conmemorar y rendir tributo a los padres fundadores, a aquellos que forjaron la República, que redactaron la Primera Constitución. Y nada podía impedirlo.

Se reunieron en tierra sagrada cientos de agramontinos, y la primera acción fue acudir al Parque de la Constitución para depositar una ofrenda floral, en nombre de todo el pueblo de Cuba, ante el obelisco que rinde tributo a los próceres de la patria.

Pero a este momento histórico se le debían regalar poemas, canciones; por eso se desarrolló un acto político cultural en el Mausoleo a Ana Betancourt, ubicado en las inmediaciones del lugar donde se encontraba la casa de José María García, en la cual se reunieron los líderes revolucionarios en 1869, y hoy se erige el museo municipal.

La historiadora Elda Cento Gómez, premio Nacional de Historia 2015, habló de la trascendencia de aquellos hombres, a quienes les debemos el surgimiento de la identidad cubana. “Guáimaro representa un símbolo de la nación cubana al iniciarse aquí la tradición jurídica de igualdad y derechos, y la necesaria unidad para combatir al colonialismo español.

“Fue una ola inmensa, invencible, una de las tantas olas con las que hemos resistido mareas provenientes de varios lugares. Los cubanos de ayer, los cubanos de hoy y los cubanos de siempre llevamos en el corazón el lema que nos inspira: ¡Viva Cuba Libre!”, aseveró la también vicepresidenta de la Unión Nacional de Historiadores de Cuba.

Para Teresa Hinojosa Torres, presidenta de la Unión Nacional de Juristas de Cuba (UNJC) en Camagüey, la valía del documento radica no solo en que fue redactado por Ignacio Agramonte, sino, además, en que regaló a las futuras naciones valores de lealtad a la causa revolucionaria y de justicia.

A siglo y medio de aquel día, Guáimaro sigue enseñando y mostrando el modo esencial para continuar haciendo revolución: la unidad. Y como describiera José Martí al decir  “Guáimaro libre nunca estuvo más hermosa que en los días en que iba a entrar en la gloria…”, hoy, esta cuna de la primera Constitución, sigue siendo epicentro de la historia, del presente y del futuro.

 

Tomado de http://www.trabajadores.cu

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